jueves, 3 de febrero de 2011

Cuidando de nuestros libros (I)





Hace muchos días que quiero escribir éste post, pero no lograba reunir voluntad suficiente :-) Eso sí, le he puesto un "I" porque tengo esperanzas de poder subir más consejos. ¿De qué? Pues de algo que es muy importante tener en cuenta al momento de tener una biblioteca: el cuidado de nuestros libros.
Hoy les hablaré de lo que hizo Katherine por "El buen soldado". Katherine es mi compañera de trabajo, y lleva en la librería el tiempo suficiente como para conocer un truquito o dos, así que cada vez que encuentro un libro herido, lo llevo para que ella y mi jefe hagan lo mejor por él.


Mi edición de "El buen soldado", aunque nueva, había salido de una mesa de ofertas y sufrido el maltrato indiscriminado de los clientes... algún día me tomaré un sedante y hablaré lo más sosegadamente de lo que son capaces de hacer las personas que entran a una librería...
Volviendo al tema, la edición es de tapa dura, con sobrecubierta. El papel de la sobrecubierta, como quizás hayan notado quienes tengan esas hermosas ediciones de Edhasa, es claro, resistente, pero también es muy fácil de ensuciar y dañar.
Antes de que Katherine obrara su magia con él (je, le encantará que me ponga en onda "poética de lugares comunes") el libro tenía manchas negras, como de dedos manchados, los bordes inferiores y superiores dañados y un corte en la parte superior, siempre hablando de la sobrecubierta.
¿Verdad que nada de eso se nota?
Les diré cómo se logró eso.


En primer lugar, hubo que limpiar la sobrecubierta. Como es papel, no se pudo usar ningún líquido para hacerlo. Así que con mucha paciencia, y cuidado, Katherine tomó una goma de borrar limpia, y "borró" la suciedad. Esto suele funcionar el 70% de las veces, siempre hay que tener en cuenta de qué es la mancha... Y hay que tener cuidado, sobre todo las damas, si llevamos las uñas pintadas, de que no haya roce, porque el efecto sería similar a la de pasar un crayón sobre el papel. 
Bien, una vez limpia todo lo posible, Katherine tomó una lija, y con cuidado la aplicó sobre los bordes del libro delicadamente.




Esto quitó las partes feas del borde sin dañar más. Conviene hacerlo sobre una superficie para que no ocurran accidentes.
Bueno, allí teníamos una sobrecubierta limpia y con bordes cuidados... pero seguía rota.
Así que buscó entre nuestras herramientas laborales, y dio con una cinta adhesiva muy especial.






Se trata de cinta adhesiva de papel, lo que es muy, muy útil para usar en la reparación de libros, o, en nuestro caso al ser un comercio, cuando ponemos etiquetas de precios en los libros y no queremos que se dañe la cubierta del mismo. La cinta es muy fácil de quitar.
Como no es transparente, la cinta se puso del lado interior de la sobrecubierta, intentando que el papel quedara casi en su posición inicial (osea, fíjate que se note lo menos posible que está roto). Así y todo, aún se veía una grieta en el papel, y el siguiente paso de Katherine, me sorprendió mucho.
Lo que hizo fue tomar una caja de óleos pastel, y buscar el color más parecido al del papel donde estaba la grieta. Entonces lo aplicó sobre ella con cuidado, siempre en la misma dirección intentando camuflar lo más posible.
Hay que dejar que seque, que no tarda mucho, y cuidar que no queden nuestros dedos manchados de oleo (o nuestra ropa) porque es difícil de quitar.
El efecto, como pueden ver, es increíble. Sólo si miras bien, o buscas fallas, te das cuenta que allí estuvo roto.





Después de todo eso, cabía hacer algo más para preservar todo el trabajo y mantener el buen estado de la sobrecubierta el máximo de tiempo posible. Así que Katherine forró el libro.
Con esto no estoy diciendo que se fue hasta la papelería a comprar un forro, no. Y tampoco recurrimos a las fundas que parecen haberse puesto de moda en España.





Katherine tomó una de las tantas bolsas que usamos para forrar nuestros libros (por el tema de ciertos clientes, no me hagan acordar...), la midió con el libro y después le aplicó dos cortes estratégicos. El caso es que después de que las tapas quedaran protegidas, hubo poco que ajustar.




Así es como quedó mi ejemplar, no sólo nuevo, sino que mejorado, jeje.
Ni yo me lo podía creer, y lo cierto es que el pobrecito fue y vino conmigo, siempre en mis manos, en ómnibus, a pie, bajo sol, bajo agua... y no sufrió ningún daño.




Gracias Katherine, por esa mente práctica y esas manos ágiles.
Espero que la información les haya sido útil ;-)

4 leyeron conmigo:

Lucía dijo...

Un hurra para Katherine!! Sinceramente yo no tengo ni la mitad de la paciencia necesaria para poder hacer todo eso, pero por ahora no tengo ningún libro en mal estado, aunque si me sucede ya se lo que puedo hacer. Gracias Maga!!

Natalia dijo...

Habrá alguna solución para los libros comidos por los perros ¿?¿? No tengo muchas esperanzas

Selee! dijo...

Holaaaa!Muy buenos consejos que pondre en practica ni biien tenga un libro en mal estado!jeje
me encanta tu blog, y aqui tienes una nueva seguidora!!!!SALUDOSS!

Romina dijo...

Uf, yo tengo muchos libros que reparar, especialmente un lote nuevo que acaba de comprarme mi marido (todos de matemática, es un vicio) recontra usados, que necesitan una mano gentil urgente!!
Cuando era chica mi mamá me enseño algunos trucos para proteger los libros, especialmente porque después tenia que usarlos mi hermano, y si era posible, venderlos para pagar los libros que me tocarían después... asi que conocía varios de los tips, pero no el de los Oleos!!!
Quiero que cuentes lo que hacen los turistas con los libros, yo sé que es difícil (leí tu otro blog...) pero me dio mucha curiosidad, la gente puede ser una real porquería!!
Mi marido tiene el vicio de forrar los libros, toma cualquier papel que tiene a mano (incluso de revistas, de diario no porque manchan) y forra el libro que está leyendo, un poco para protegerlo y otro para que nadie vea lo que está leyendo, jeje. Yo tengo forrados los de Harry Potter, pero con folios (en esa época trabajaba en un lugar donde mandaban muchos currículums y nos sobraban los folios transparentes y las carpetas de presentaciones, porque era lo primero que descartábamos para poder ingresar el currículum a la base de datos sin molestias), pero el resto de mis libros, están sin nada.
Te doy un tip que me dió una amiga: cuando pones los libros en la biblioteca, ponles una tela encima de toda la fila de libros, puede ser una carpeta o un lienzo limpio. Bien acomodado no se nota y evita que el polvo se acumule en los bordes de las hojas, que es difícil quitarlo. En mi primer estante, aunque no se vea en la foto que publiqué, hay una bufanda de Boca Juniors que me regaló la misma amiga, jeje.