lunes, 24 de enero de 2011

En el lago - Yasunari Kawabata.







Título original: Mizuumi.
Año: 1954; en ésta edición 2009.
Editorial: Emecé.


En el lago es la historia de una obsesión. Narra la triste persecución de un hombre en pos de una perfección imposible, de una belleza fuera de alcance, inconsumada.
Sin hogar, fugitivo de un ambiguo crimen, la de Gimpei Momoi es una incurable ansia que lo lleva a seguir a jovencitas anónimas en la calle, ocultarse en zanjas para espiarlas y abordarlas con descaro. Sin embargo, la fealdad, simbolizada en la grotesca deformidad de sus pies, acompaña constantemente a Gimpei. Es la irreconciliable naturaleza de esos mundos lo que explica la rara deshumanización, la calidad sombría del erotismo que impregna la historia.




En el lago es la primer novela de éste escritor japonés que leo.
Me lo habían recomendado varios amigos, y tengo que admitir que si bien aprecio su gusto, no comparto su entusiasmo. Quizás cuando lea "Mil grullas", otra novela pendiente que tengo por aquí, cambie algo mi opinión, pero la selección que he hecho para conocerlo no me dejó muy satisfecha.


Ya de entrada, en el prólogo nos avisan de que se trata de una historia que Kawabata fue publicando por plazos en una revista, y que al momento de llevarla a libro decidió quitarle el final. Así que, veámoslo por donde lo hagamos, "En el lago" es una novela de final abierto, y mucho.


Tampoco se trata de que en ella ocurran muchas cosas que requieran mayor extensión, pero me hubiera gustado que la historia tuviera un final claro y definido para alguno de sus personajes.
Gimpei Momoi, el protagonista, es un hombre que no sabemos bien como definir, aunque todo nos lleva a pensar que es un pervertido. El tipo, después de todo, se dedica a seguir mujeres por la calle al punto de llegar a obsesionarse con ellas. Más que con un fin lascivo, la persecución de Gimpei parece la de un ideal, en este caso, de belleza. El protagonista siente pasión por lo bello, sobre todo porque carga con el trauma de sus pies deformes y desagradables. Cada vez que ve a una mujer, comienza a pensar en pies, en los de ella y en los propios. Pero a su vez, la visión o el recuerdo de una mujer, lo llevan a revivir otros encuentros con otras mujeres que dejaron huella en su vida: su prima Yayoi durante la adolescencia, su alumna Hisako, la misteriosa Miyako que no se sabe si lo agredió o huyó de él, y la joven Machie.
Todos los personajes se encuentran unidos entre sí sin que lleguen a saberlo nunca, y eso es una de las cosas que me gustaron de la novela.
Otra es el modo tan poético que emplea Kawabata para describir paisajes y sensaciones. Creo que los momentos más hermosos son esos, y sin duda son los más disfrutables.


Sin embargo, admito que pese a ser una novela corta, se me llegó a hacer bastante larga. Tratándose de un autor tan prestigioso, quizás no fue buena idea comenzar leyendo su obra más experimental, definida como "happening" y no tanto como novela lineal.


Sobre el autor:


Nació en Osaka en 1899. 
La soledad en que pasó su infancia tras la muerte de sus seres queridos marcó profundamente su personalidad.

Huérfano a los 3 años, insomne perpetuo, cineasta en su juventud, lector voraz tanto de los clásicos como de las vanguardias europeas, fue un solitario empedernido.

Tras finalizar sus estudios en 1924 fundó Bungei Jidai (La Edad Artística). Fue precisamente en esa revista donde apareció, en 1926, "Izu no odoriko" ("La danzarina de Izu"), relato lleno de imágenes líricas y sugerentes, en el que se apreciaban ecos de las escrituras budistas y de los poetas medievales japoneses, que para el autor constituían "la más elevada literatura del mundo".

La soledad, la angustia ante la muerte, la búsqueda de la belleza y la atracción por la psicología femenina, expresado todo ello en un estilo simbólico y lírico, fueron temas centrales en torno a los cuales giraron Yukiguni (1948; País de nieve), Yama no oto (1949-1954; El clamor de la montaña) y Nemureru bijo (1961; Bellas adormecidas, o bellas durmientes), obras de plenitud artística que lo hicieron merecedor, en 1968, del Premio Nobel de literatura, donde dio el discurso titulado "Del hermoso Japón, su yo" (Utsukushii Nihon no watashi) además de la medalla Goethe en Frankfurt en 1959.   


Kawabata Yasunari se suicidó en Zushi el 16 de abril de 1972. Su obra, que él mismo definió como un intento de hallar la armonía entre el hombre, la naturaleza y el vacío, permanece entre las más altas de la narrativa del siglo XX.
Mentor del también gran escritor Yukio Mishima. Sus libros más conocidos en Occidente son El país de la nieve (Yukiguni), La casa de las bellas durmientes y El maestro de Go.
Otros libros:


  • La bailarina de Izu (Izu no Odoriko, 1926)
  • La pandilla de asakusa (1930, publicada por entregas en el diario popular Asahi entre diciembre de 1929 y febrero de 1930)
  • País de nieve (Yukiguni, 1935)
  • El Maestro de Go (Meijin, 1951)
  • Mil grullas (Senbazuru, 1949)
  • El rumor de la montaña (Yama no Oto, 1949-54)
  • El lago (Mizuumi, 1954)
  • Primera nieve en el monte Fuji (Recopilación de cuentos, 1958). Publicado por La otra orilla (Colección).
  • La Casa de las Bellas Durmientes (1961)
  • Kioto (Koto, 1962; traducido al inglés en 1987)
  • Lo bello y lo triste (Utsukushisa to Kanashimi to, 1964)
  • Historias de la Palma de la Mano

Recientemente se editó "Correspondencia 1945-1970", una recopilación de cartas que intercambiaron Kawabata y su discípuloYukio Mishima durante 25 años.

Fuentes:

2 leyeron conmigo:

Miguel Aguilera dijo...

Tengo un libro que no he leído aún de éste escritor. Lo compré hace unos dos años y aún no lo he leído, raro, pero es así. También he visto éste libro y su imagen de tapa me impactó, no sé, me gusta mucho ese tipo de portada que te deja cierta inquietud para leer la obra.

Me gustaría leerlo. Primero leeré el otro, pero seguro que éste también.

;)

Ariel dijo...

A mi me encantó el libro pero no es un buen inicio para apreciar a Kawabata como lo sería "Lo bello y lo triste"; con un final tan bello y desgarradoramente triste (valga la redundancia).
Eso si, lo de los finales, no sé donde leí que Kawabata contaba que sus historias eran "momentos", que no tendría por qué terminar donde el lo propusiera.
Muy buen blog :)