jueves, 5 de septiembre de 2019

Rayuela, de Julio Cortázar



Publicada por primera vez en 1963
De esta edición: Editorial Cátedra
Año: 2005, decimoctava edición
Edición y notas: Andrés Amorós

¿Encontraría a la Maga?
Esa pregunta es la que abre la novela Rayuela, del escritor argentino Julio Cortázar. Se encuentra en el primer capítulo, y es la clave del tema principal que plantea el libro: la búsqueda. Una búsqueda que trasciende la de una persona a otra (en este caso de Oliveira a la Maga), y se convierte en una búsqueda que no tiene fin.
¿Es Rayuela una historia de amor? Sí, pero no es sólo una historia de amor. En palabras de Cortázar, Rayuela «de alguna manera es la experiencia de toda una vida y la tentativa de llevarla a la escritura». Lo logra mediante su protagonista, Horacio Oliveira, junto a él transitamos el camino de búsqueda que es Rayuela, un camino literario que recorre largas distancias y plantea a su paso dilemas existenciales que vivimos a lo largo de la vida, haciendo del tiempo un elástico embudo mediante el cual percibimos la historia, la filosofía y la política.

Un libro que es muchos libros, como dice Amorós

Después de la extensa, aunque muy interesante (y digámoslo también: llena de spoilers) introducción que nos ofrece Amorós, lo siguiente que encontramos en el libro es el Tablero de Dirección. Así es como nos invita Cortázar a leer su novela: nos dice que el primer libro «se deja leer en la forma corriente y termina en el capítulo 56, al pie del cual hay tres vistosas estrellitas que equivalen a la palabra Fin. Por consiguiente el lector prescindirá sin remordimientos de lo que sigue.
«El segundo libro se deja leer empezando por el capítulo 73 y siguiendo luego en el orden que se indica al pie de cada capítulo. En caso de confusión u olvido bastará consultar la lista siguiente»:


Dice Carlos Fuentes en La nueva novela hispanoamericana: «esta segunda lectura sólo abre la puerta a una tercera y, sospechamos, al infinito de la verdadera lectura. Cortázar, nos damos cuenta, está proponiendo algo más que la narración. Su propósito es agotar todas las formulaciones posibles de un libro imposible: un libro que suplantara radicalmente a la vida o, mejor, que convirtiera nuestra vida en una vasta lectura de todas las combinaciones de lo escrito». Es inevitable pensar en James Joyce que confesó que su intención era que el lector dedicara su vida entera a leer su obra. Las similitudes entre uno y otro las va encontrando el lector, porque bien lo dice Fuentes en el mismo ensayo sobre Cortázar (La caja de Pandora): «Rayuela es a la prosa en español lo que Ulises es a la prosa en inglés».

En la primera lectura que hice de Rayuela, hace ya unos doce años, me limité a leerla de forma lineal. Y decidí no prescindir de ningún capítulo, porque si pones fin a la lectura tras el 56 aún te restarán unos 99. Por lo tanto me llevé una sorpresa (reconozcamos que desagradable): la historia tenía final abierto. Un final abrupto que dejaba en el aire un montón de incógnitas. Además, se podía seguir leyendo como si se tratara de una segunda parte, una parte un poco extraña, la de «otros lados»: básicamente un compendio de citas de libros, diarios, canciones, discursos, las famosas «Morellianas» y demás textos surgidos de la mente de Oliveira y de los demás personajes que poca relación parecían tener unos con otros. Se mezclaban el lado de allá y el lado de acá, parecía un delirio sin fin...
En esta segunda lectura, la propuesta consistió en guiarse por el tablero de direcciones. Y todo fue cobrando un sentido maravilloso, no existían límites ni distancias, los de allá también estaban acá, porque Horacio se los había traído con él. Y después de las tardes lluviosas en París, de la humedad, de los espacios pequeños, Buenos Aires brillaba en un verano eterno...
Este modo de leer, que es el que pensó Cortázar desde un principio, es una picardía, un juego inteligente en el que se ensamblan perfectamente capítulo tras capitulo. La densidad de las largas conversaciones filosóficas se interrumpe con la intervención de un breve capítulo prescindible, con un juego absurdo que se inventa Horacio para quitarle seriedad a las cosas, con los capítulos que son un experimento vanguardista delicioso, o el extracto de un poema o una canción. La lectura se diluye, como agua entre los dedos y el lector se apresura a pasar las páginas en busca del próximo capítulo.
El ritmo se vuelve contagioso, ininterrumpido. Y no se le permite al lector tomarse las cosas demasiado a pecho: en eso Cortázar es como Joyce, tras el drama podemos encontrar una frase que nos robe una sonrisa, y tras la risa otra que nos invite a la contemplación.
Dicen que existen otros tableros de direcciones, creados por quienes no pudieron evitar la tentación de probar suerte con la Rayuela, al verla dibujada en el patio durante una noche larga y silenciosa. Formas de hacer de este libro-juego, de esta broma sin fin, un espiral eterno.

Para considerar

Decidí leer de nuevo Rayuela gracias a la lectura conjunta organizada en Instagram por @palabritas_ajenas y @lachica_derayas, y que propuesta en el grupo de Facebook El club de los libros por leer (anticlub para acumuladores literarios) decidimos llevar a cabo a un ritmo más suave (la propuesta original consistía en leer 39 capítulos por semana, durante el mes de agosto). Al principió desconfié, pues doce años atrás le dije no a Rayuela: lo abandoné a menos de cien páginas de terminar. Todavía conservo el marcapáginas en el lugar exacto. Lo abandoné en un capítulo que en esta ocasión me gustó mucho. Resultó que en cada capítulo encontraba algo que me gustaba, y el rechazo que recordaba de aquella época se fue desvaneciendo, se trocó en entusiasmo. Me preguntaba qué más me iba a encontrar, sentía gran interés por los planteamientos que realizaría Cortázar. Tengo que admitir que llegué a un punto en el que Horacio sólo me interesaba en cuanto era el propio Cortázar quien contaba la historia con una vuelta diferente.
De Rayuela me fascinó más la forma que la historia.
Me cautivó su poesía.
Admiré la gran cultura que hay en sus páginas.
Me encantó el encuentro con Morelli más que el encuentro con la Maga y sentí más emoción estando con el club revisando sus carpetas que descubriendo las particularidades de Lucía (que es el verdadero nombre de la Maga). No sé si esto se debe a mi amor por la literatura y mi ambición de algún día poder escribir un libro, o si es culpa de Cortázar, que en toda su novela es capaz de destilar tanto amor y fascinación por la literatura, que eclipsa el amor hacia una mujer y la pasión que se pueda sentir por ella, o que precisamente lo utiliza para evocar ese amor hacia la Maga.
Cortázar, de nuevo trazando un paralelismo con James Joyce, desconstruye para construir: toda Rayuela es una reconstrucción de la vida, del amor, del pasado, del idioma, de las formas de ver, de amar, de sentir. Trasciende por completo la expresión literaria, y el lector puede poner todos los sentidos a disposición de la lectura.
Creo que Rayuela es un libro para algunas personas (como todos los libros) pero básicamente es un libro para escritores. Para literatos, curiosos, experimentadores, aventureros, lectores que no se rinden. 


Sobre esta edición
Acompañada por una importante profusión de notas, imágenes y hasta un plano de París, esta edición de Cátedra nos permite reconocer las citas, veladas o directas, a libros, películas y discos musicales, además de muchos otros, y las asociaciones que más adelante Cortázar hizo con otras novelas y cuentos. Lo único que lamento es que no se traduzcan las frases o fragmentos en francés.

Sobre el autor




Julio Florencio Cortázar nació en Ixelles, Bruselas, el 26 de agosto de 1914. Hijo de un funcionario asignado a la embajada argentina en Bélgica, su nacimiento coincidió con el inicio de la Primera Guerra Mundial, por lo que sus padres permanecieron más de lo previsto en Europa. En 1918, a los cuatro años de edad, Julio Cortázar se desplazó con ellos a Argentina, para radicarse en el suburbio bonaerense de Banfield.

Tras completar sus estudios primarios, siguió los de magisterio y letras y durante cinco años fue maestro rural. Pasó más tarde a Buenos Aires, y en 1951 viajó a París con una beca. Concluida ésta, su trabajo como traductor de la UNESCO le permitió afincarse definitivamente en la capital francesa. Por entonces Julio Cortázar ya había publicado en Buenos Aires el poemario Presencia con el seudónimo de «Julio Denis», el poema dramático Los reyes y la primera de sus series de relatos breves, Bestiario, en la que se advierte la profunda influencia de Jorge Luis Borges.

En la década de 1960, Julio Cortázar se convirtió en una de las principales figuras del llamado «boom» de la literatura hispanoamericana y disfrutó del reconocimiento internacional. Su nombre se colocó al mismo nivel que el de los grandes protagonistas del «boom»: Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, los mexicanos Juan Rulfo y Carlos Fuentes, los uruguayos Juan Carlos Onetti y Mario Benedetti o sus compatriotas Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato, entre otros. A diferencia de Borges, Cortázar sumó a su sensibilidad artística su preocupación social: se identificó con las clases marginadas y estuvo muy cerca de los movimientos de izquierdas.

En este sentido, su viaje a la Cuba de Fidel Castro en 1962 constituyó una experiencia decisiva en su vida y el detonante de un radical cambio de actitud que influiría profundamente en su vida y en su obra: el intelectual introvertido que había sido hasta entonces devendrá activista político. Merced a su concienciación social y política, en 1970 se desplazó a Chile para asistir a la ceremonia de toma de posesión como presidente de Salvador Allende y, más tarde, a Nicaragua para apoyar al movimiento sandinista. Como personaje público, Julio Cortázar intervino con firmeza en la defensa de los derechos humanos, y fue uno de los promotores y miembros más activos del Tribunal Russell.

Como parte de este compromiso escribió numerosos artículos y libros, entre ellos Dossier Chile: el libro negro, sobre los excesos del régimen del general Pinochet, y Nicaragua, tan violentamente dulce, testimonio de la lucha sandinista contra la dictadura de Anastasio Somoza, en el que incluyó el cuento Apocalipsis en Solentiname y el poema Noticias para viajeros.
Tres años antes de morir adoptó la nacionalidad francesa, aunque sin renunciar a la argentina. Falleció en París el 12 de febrero de 1984, poco después de enviudar de su segunda mujer, Carol Dunlop.

Obra

Novelas
  • 1960: Los premios
  • 1963: Rayuela
  • 1968: 62 Modelo para armar
  • 1973: Libro de Manuel
  • 1986: Divertimento (escrita en 1949)
  • 1986: El examen (escrita en 1950)
Cuentos
  • 1951: Bestiario
  • 1956: Final del juego
  • 1959: Las armas secretas
  • 1966: Todos los fuegos el fuego
  • 1974: Octaedro
  • 1977: Alguien que anda por ahí
  • 1980: Queremos tanto a Glenda
  • 1982: Deshoras
  • 1994: La otra orilla (escrito entre 1937 y 1945).
Prosas breves
  • 1962: Historias de cronopios y de famas
  • 1979: Un tal Lucas
Misceláneas
  • 1966: Les discours du Pince-Gueule (Los discursos del Pinchajeta) (texto en francés de Cortázar y dibujos de Julio Silva; una versión en español se incluyó en El último combate)
  • 1967: La vuelta al día en ochenta mundos
  • 1968: Buenos Aires, Buenos Aires (fotos de Sara Facio y Alicia D'Amico, textos de Cortázar)
  • 1969: Último round
  • 1972: Prosa del observatorio (texto y fotografías de Cortázar)
  • 1975: Silvalandia (imágenes de Julio Silva y textos de Cortázar; incluido en El último combate)
  • 1976: Humanario, Círculo de Lectores, Madrid (fotos de Sara Facio y Alicia D'Amico​ con un texto de Cortázar, «Estrictamente no profesional», que fue incluido después en Territorios, 1978)
  • 1978: Territorios (textos de Julio Cortázar y cuadros de 17 pintores)
  • 1983: Los autonautas de la cosmopista (con Carol Dunlop)
  • 1984: Alto el Perú (fotos de Manja Offerhaus y textos de Cortázar)
  • 2009: Papeles inesperados (1940-1984; recopilación de Aurora Bernárdez y Carles Álvarez Garriga)
  • 2014: Cortázar de la A a la Z (recopilación de Aurora Bernárdez y Carles Álvarez Garriga)
  • 2014: El último combate (recopilación de algunos trabajos realizados con Julio Silva y de cartas de Cortázar a Silva)
Teatro
  • 1949: Los reyes
  • 1984: Nada a Pehuajó y Adiós, Robinson (obra póstuma).
  • 1991: Dos juegos de palabras. Nada a Pehuajó. Adiós, Robinson (obra póstuma)
  • 1995: Adiós, Robinson y otras piezas breves (obra póstuma).
  • Poesía
  • 1938: Presencia (sonetos, con el seudónimo de Julio Denis).
  • 1971: Pameos y meopas
  • 1984: Salvo el crepúsculo
Crítica
  • 1970: Literatura en la revolución y revolución en la literatura, 1970 (polémica de Cortázar y Vargas Llosa con Óscar Collazos; el texto de Cortázar, que da título al libro, está incluido también en Obra crítica, 2006).
  • 1970: Viaje alrededor de una mesa (incluido en Obra crítica, 2006).
  • 1973: Corrección de pruebas en Alta Provenza (en Convergencias, divergencias, incidencias, editado por Julio Ortega; incluido en Obra crítica, 2006, y publicado como libro independiente en 2012).
  • 1983: Nicaragua tan violentamente dulce (artículos; incluido en Obra crítica, 2006).
  • 1984: Argentina: años de alambradas culturales (artículos; incluido en Obra crítica, 2006).
  • 1994: Obra crítica (en tres volúmenes publicados por Alfaguara y luego por Punto de Lectura. Edición coordinada por tres especialistas en Cortázar: Saúl Yurkievich, Jaime Alazraki y Saúl Sosnowski. Incluye Teoría del túnel. Notas para una ubicación del surrealismo y del existencialismo, escrito en 1947 y publicado por primera vez en este tomo).
  • 1996: Imagen de John Keats (obra póstuma, escrita entre 1951 y 1952; publicada como libro independiente en 1996 y después en el volumen Poesía y poética, de 2005, que forma parte de las obras completas de Cortázar publicadas Galaxia Gutenberg-Círculo de lectores).
  • 2006: Obra crítica (en un volumen publicado por Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores. Edición de Saúl Yurkiévich. Se amplía la edición de Alfaguara y se eliminan algunos textos que se destinan a otros tomos de las obras completas de Cortázar).
  • 2013: Clases de literatura. Berkeley, 1980 (transcripción de las cintas que recogen las clases dictadas por Cortázar).
Entrevistas
  • 1978: Conversaciones con Cortázar (con Ernesto González Bermejo)
  • 1978: Cortázar por Cortázar (con Evelyn Picon Garfield)
  • 1996: La fascinación de las palabras (con Omar Prego)
  • Epistolario
  • 1990: Cartas a una pelirroja (correspondencia con Evelyn Picon Garfield)
  • 2000: Cartas 1. 1937-1963, primera edición
  • 2000: Cartas 2. 1964-1968, primera edición
  • 2000: Cartas 3. 1969-1983, primera edición
  • 2009: Correspondencia Cortázar-Dunlop-Monrós
  • 2010: Cartas a los Jonquières
  • 2012: Cartas 1. 1937 - 1954, segunda edición ampliada
  • 2012: Cartas 2. 1955 - 1964, segunda edición ampliada
  • 2012: Cartas 3. 1965 - 1968, segunda edición ampliada
  • 2012: Cartas 4. 1969 - 1976, segunda edición ampliada
  • 2012: Cartas 5. 1977 - 1984, segunda edición ampliada
Otros
  • 1973: La casilla de los Morelli (antología)
  • 1975: Fantomas contra los vampiros multinacionales (cómic)
  • 1981: La raíz del ombú (cómic), con Alberto Cedrón
  • 1983: Cuaderno de bitácora de Rayuela, con Ana María Barrenechea
  • 1995: Diario de Andrés Fava Fragmento narrativo.
  • 1997: Cuaderno de Zihuatanejo. El libro de los sueños (edición no venal)
  • 2008: Discurso del oso (versión ilustrada de su breve narración, incluida originalmente en Historias de cronopios y de famas)
Traducciones
  • La obra completa de Edgar Allan Poe (del inglés).
  • Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar (del francés).
  • Robinson Crusoe, de Daniel Defoe (del inglés, para Corregidor).
  • Vidas y cartas de John Keats, de Lord Houghton (del inglés).

  • Reconocimientos
  • En Buenos Aires lleva su nombre la plaza Cortázar ―antes, plaza Serrano―, situada en la intersección de las calles Serrano, Jorge Luis Borges y Honduras (en el barrio Palermo Viejo).
  • Una calle del Barrio Rawson (Espinosa) cambió su nombre debido a que el escritor vivió en el lugar algunos años antes de marcharse a París.
  • El puente Cortázar, situado sobre la avenida San Martín, en el barrio de Agronomía (en la ciudad de Buenos Aires), se nombró así por la misma razón.
  • Varias instituciones educativas llevan su nombre:
  • La Escuela Secundaria Básica N.º 13 «Julio Cortázar» (en Buenos Aires).
  • El Colegio Secundario N.º 1 «Julio Cortázar» (en el barrio de Flores, Buenos Aires).
  • La escuela N.º 10 «Julio Cortázar», donde Cortázar estudió (Banfield, Buenos Aires.).
  • La Escuela de Educación Media n.º 8 «Julio Cortázar», de la ciudad de Florencio Varela, en la zona sur del Gran Buenos Aires.
  • La escuela Julio Cortázar del partido de Ituzaingó (en la zona oeste del Gran Buenos Aires).
  • El Colegio de Educación Infantil y Primaria Julio Cortázar (en la localidad madrileña de Getafe)
  • En 1984 la Fundación Konex le otorgó posmórtem el Premio Konex de Honor por su gran aporte a la historia de la literatura argentina.
  • La Universidad de Guadalajara (México), inauguró, el 12 de octubre de 1994, la Cátedra Latinoamericana Julio Cortázar, en honor al escritor. Dicha inauguración contó con la presencia del escritor mexicano Carlos Fuentes, del colombiano Gabriel García Márquez y de la viuda de Cortázar, Aurora Bernárdez. Esta cátedra rinde homenaje a la memoria, la persona, la obra y las preocupaciones intelectuales que rigieron la vida del argentino.
  • Durante 2014, con motivo de los cien años desde su nacimiento, como homenaje se publicaron libros y realizaron exposiciones sobre el autor en diversos países.​ En la Plaza Libertador de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires se inauguró un monumento en su honor.




Fuentes

3 leyeron conmigo:

Unknown dijo...

Hola Eugenia.
Hace años ya que la leí en esa misma edición que muestras.
Me despertaba cierta complicidad con el autor, con Cortázar, poder comprender sin aclaraciones ciertos términos que Amorós explicaba en las anotaciones para lectores de otras tierras.
Conseguí un CD que se titula Jazzuela, donde están los temas musicales que se nombran en la novela.Escucharlos a media luz, imaginándome en esa habitación de París donde él los comparte con sus amigos es toda una experiencia. Recordar las charlas que tienen. Los continuos cuestionamientos filosóficos de Oliveira que lo persiguen todo el tiempo; su contraste con la Maga, una mujer ciento por ciento intuitiva.
Hay capítulos que tomados individualmente por sí solos son una obra de arte.
Un grande Cortázar, sin dudas. Lo último que leí fueron sus "Clases de literatura"
Lo tengo entre mis autores preferidos.

"Eledu" de Montevideo

Maga DeLin dijo...

Hola, Edu!! ¡Qué gusto saber de ti! Qué interesante lo que contas de la música. Algunos temas los busqué en Spotify y YouTube para sentirme un poco cercana a esa experiencia que relata Cortázar. El jazz me gusta mucho pero no conocía a prácticamente ninguno de los artistas que menciona, con contadas excepciones.
La lectura de Rayuela me sorprendió gratamente. No dudo de que en algunos años más volveré a leerla.
Un beso y gracias por comentar :)

Edu dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.