jueves, 22 de noviembre de 2018

Trilogía marciana, de Kim Stanley Robinson




Títulos que componen la trilogía:

Marte Rojo (1992)
Marte Verde (1993)
Marte Azul (1996)

   Es el año 2027 y cien hombres y mujeres llegan al planeta Marte. Son las mentes más brillantes del mundo, científicos de todas las áreas. Su misión, para la que han sido preparados durante un año y elegido entre cientos de aspirantes, es convertir al gran planeta rojo en uno sustentable para la vida humana. Trabajarán codo a codo para desarrollar la más importante labor de sus vidas: convertir un planeta no apto para la vida en uno con iguales características a las de la Tierra; en otras palabras, terraformar. ¿Cuál es el motivo? La Tierra se encuentra sobrepoblada y el avance del cambio climático complica aún más la situación. Con Marte "terraformado" los humanos tienen una oportunidad para combatir los problemas demográficos y por lo tanto el trabajo es incesante. Pero... no todos están de acuerdo con modificar la atmósfera y el aspecto de Marte. Diferentes ideologías alzan su voz. Se forman dos importantes bandos: "los rojos", que apelan a mantener Marte tal cual es, con cambios apenas perceptibles, y que la humanidad se adapte aunque eso consista en vivir en carpas oxigenadas toda la vida y salir al exterior en traje y casco (movimiento que lidera Ann Clayborne); y aquellos que están deseosos por poner en práctica experimentos que permitan terraformar cuanto antes, algo que puede ocurrir, quizás, durante cientos de años. En este último bando destaca Sax Russell, quien idea los principales artilugios y pone en marcha el más grande experimento de la humanidad.
   Sin embargo, no son estos los únicos modos de pensar que surgen entre "los primeros cien". La política tiene un gran peso en este primer libro, durante los primeros años, y cobrará más fuerza aún en los siguientes, cuando nuevos habitantes del planeta expongan sus pensamientos y defiendan incluso con sus vidas aquello en lo que creen.
   Destaca, por ejemplo, la "aerofanía" que propone Hiroko Ai, un movimiento espiritual que además sentará las bases para derrotar el patriarcado y dar a la mujer el poder suficiente para igualar e incluso superar al hombre en muchas áreas. Hiroko se convierte en una leyenda viva a la que siguen varios de los primeros cien y que descubrirá en ese mundo inhóspito una forma de vida pacífica, conectada con la naturaleza y el espíritu. El personaje de Hiroko cobra mucha trascendencia y su forma de ver las cosas sienta las bases para la filosofía de los primeros marcianos, los "nissei", es decir, la primera generación de niños nacidos en Marte (que además son criados juntos, no necesariamente saben quién es su padre pero sí su madre, aunque no todos han nacido de sus vientres sino que han sido gestados artificialmente; se les conoce como "ectógenos").
   Pero pese a los debates y las constantes escaramuzas, los años siguen su curso... algo que el lector no necesariamente percibe, quizás porque se encuentra sumergido en muchas y largas explicaciones sobre los experimentos y las máquinas que se desarrollan. Entre ellos destacan algunos que tendrán mucho peso en las tramas de los próximos libros: se crea un ascensor espacial que permite conectar un asteroide de Marte con la superficie terrestre y genera un nuevo interés en el planeta, pues de repente es posible la exportación de materiales de Marte a la Tierra, algunos ya imposibles de encontrar en nuestro planeta, así que de repente muchos países buscan hacerse con el control del ascensor para enriquecerse. El ascensor también permite que los humanos viajen en masa a Marte, en un viaje que dura varios meses, el suficiente para permitir la adaptación de una gravedad a la otra. Los humanos llegan de todas partes del globo terráqueo a Marte y no todos los que están allí para recibirlos consideran una buena idea permitir ese flujo constante de nuevos habitantes.
   Como la situación no era lo suficientemente crítica, un grupo de científicos en Marte crea el "tratamiento gerentológico", que mediante una reestructuración del ADN no sólo cura la mayoría de las enfermedades sino que además retrasa la vejez. Así que ahora tenemos un planeta sobrepoblado, un mundo en ciernes y humanos "inmortales" (la muerte no se erradica, por supuesto, algunas enfermedades no pueden ser vencidas por el tratamiento y los accidentes ocurren). El estado es crítico, sobre todo en la Tierra donde el tratamiento tiene un valor, por supuesto, y sólo los más favorecidos pueden acceder a él. La violencia crece, y también ocurre en Marte, que se apronta para sufrir su primera revolución y la caída de sus principales personajes.

   Has llegado hasta aquí, ¿qué te ha parecido lo que te he contado? Interesante, ¿verdad? Pues es lo que ocurre, básicamente, en el primer libro. Un primer libro que es como un gran experimento también, porque no sólo el autor nos está diciendo "es posible habitar el planeta rojo" sino que también quiere que lo vivamos a través de sus personajes. Y para ello elige a ocho de "los primeros cien" para narrar la historia desde la posición de cada uno de ellos. Todos hombres y mujeres con personalidades muy fuertes y diferentes, que chocan entre sí, que se aman y que se odian y que están destinados a hacer historia. Te encuentras con John Boone y Frank Chalmers hablándote de política, de resentimientos, desde sus formas de verlo todo negativas o positivas. Está Nadia, una joven rusa que siempre está trabajando en algo nuevo y a través de ella podemos conocer varios de los proyectos que se llevan a cabo y cuáles pueden ser los resultados que den a futuro. Maya, también rusa, es la que involucra más su lado emocional porque se encuentra fuertemente atraída por Boone y Chalmers pero también es muy firme en su forma de pensar. Todos ellos aportan una perspectiva diferente, involucran también a otros personajes que quizás no tengan un gran peso en la historia pero que debemos conocer porque más tarde eso puede cambiar.
   Pero este primer libro es arduo. Quizás sepan que los libros de Kim Stanley Robinson, y sobre todo esta trilogía marciana, se encuentran dentro de un subgénero de la ciencia ficción denominado hard science fiction, lo que quiere decir que se le da mucha relevancia a los aspectos científicos y técnicos de la historia. Todas las áreas científicas tienen cabida en esta historia, y de todas tenemos vislumbres en mayor o menor medida. Así que entre eso, contar una historia y tener unos cuantos personajes principales, la historia es muy vasta. Y algunas cosas pueden quedar algo de lado. En mi opinión, lo que hace más "difícil" relacionarse con la historia en este primer libro es que no llegas a conocer bien a los personajes. No hay un acercamiento humano a ellos, conocemos sus mentes científicas pero los vislumbres de sus personalidades y sus emociones son muy breves. Cuesta mucho empatizar con ellos al principio, elegir un bando, incluso interesarte por lo que pueda ocurrirles. 
   Sabes que estás frente a personajes que serán muy trascendentales para el resto de la trama pero no llegas a conocerlos bien.
   Y, ¿sabes? No lo harás hasta el tercer libro. Por supuesto, para entonces ya habrás conocido más de cada uno porque se va produciendo ese dichoso acercamiento. Ya no es todo "trabajo trabajo trabajo"; ahora descubren, o re descubren, sus capacidades para sentirse felices, solos, cansados, amados, y atemorizados... Así es Marte Verde, un libro donde los cambios comienzan a notarse y a afectar las vidas de todos. Llegan a la historia nuevos personajes, otros ya han desaparecido. Son pocos los que se mantienen en primer plano. La vida y las posibilidades surgen en cada rincón del planeta... y no olvidemos que la Tierra sigue ahí, su situación empeorando día a día.

   Kim Stanley Robinson se documentó y trabajó junto a la NASA durante veinte años antes de comenzar a escribir estos libros. Y, más allá de lo ingeniosos que son, de las propuestas de toda índole que ofrece, es muy interesante (y aterrador) encontrar en la trama efectos que vive la Tierra a causa del cambio climático. El nivel del mar ha crecido y muchas ciudades y países completos han quedado bajo agua, inhabitables. Las personas deben hacinarse en las tierras altas. El consumismo ya no es tan importante como el hecho de tener qué comer y agua potable. La vida ha cambiado drásticamente y en el proceso se ha perdido mucho. Y es genial como el autor nos muestra esto a través de Art, un terrícola que se ve obligado a darle un giro a su vida y pronto se encuentra viajando a Marte como portador de una propuesta que una de las más importante "trans" (transnacionales) quiere dar a conocer a los rebeldes. Y Art es un personaje muy bien creado, con él empatizas desde el principio, no hay distancias, quizás porque "está aquí" y puedes verte reflejado en él. Pero además, más adelante una delegación marciana viaja a la Tierra y a través de un nativo de Marte puedes ver nuestro planeta, o lo que va quedando de él, y también es estremecedor ese relato que Nirgal hace para nosotros.

   Mientras tanto, Marte sigue cambiando. Y con él cambian sus habitantes, que son cada vez más, cambian las ideologías y se diversifican las opciones de vida. Ahora no sólo Marte es el único planeta que los humanos han salido a conquistar: Urano, Venus y Júpiter comienzan a recibir a los primeros humanos que estudian su atmósfera para encontrar el modo adecuado de terraformar. De nuevo es muy interesante toda la información que el autor brinda sobre estos planetas y las formas de vida que se desarrollan en ellos.
   Pero mientras la vida llega y progresa en otros sistemas, también la muerte vuelve a reconquistar terreno y los que van quedando de "los primeros cien" deben embarcarse en un nuevo experimento.
   Marte azul es el escenario de una nueva y gran revolución que se viene gestando desde hace rato. Y de una guerra en ciernes. También afloran muchas emociones y vivencias de las memorias de "los primeros cien", y a través de ellos terminamos de conocerlos y de conocer a quienes ya no están. 
   Los cambios ocasionados por la terraformación, en Marte, son abrumadores. Y, aunque este tercer libro no es tan ameno y atrapante como el segundo, su final no te decepciona. 

   Considero esta trilogía una de las más interesantes y vastas, muy bien pensadas, dentro del género. El autor no dejó nada al azar, se preocupó por muchos detalles de la historia, sus personajes debaten constantemente temas de gran interés, como las formas de gobierno cuando están creando la constitución marciana, y, aunque pueda ser complicado de visualizar a veces, para alguien como yo que desconoce el tema, es muy interesante leer sobre el desarrollo de proyectos de la terraformación y preguntarse si realmente sería posible lograr algo así. 

   Si te interesa el género te gustarán estos libros. Son tres, sí, pero existe un cuarto libro considerado "complemento" de la trilogía y que se publicó en 1999, se llama Los marcianos. Lamentablemente, no lo tengo aún, pero sería interesante leerlo y saber "qué pasó después..."


Sobre el autor




Kim Stanley Robinson (Waukegan, Illinois, 23 de marzo de 1952) es un escritor estadounidense que ha cultivado fundamentalmente el género de la ciencia ficción. Ha publicado diecinueve novelas y numerosos cuentos cortos. Muchas de sus historias tratan de temas ecológicos, culturales y políticos, usando, generalmente, científicos como héroes. Robison ha ganado varios premios, incluyendo el premio Hugo a la mejor novela, el premio Nébula a la mejor novela y el Premio Mundial de Fantasía. Titulado en las universidades de California, Boston y San Diego, escribe su tesis doctoral acerca de las novelas de Philip K. Dick. Tras vivir en California, Washington D.C. y en Suiza durante los años 1980, actualmente está asentado en California.


Obra

Su obra ha sido catalogada por los críticos como "ciencia ficción literaria" y a menudo sus libros tratan acerca de la ecología y sociología. Su obra cumbre es, sin duda, la Trilogía marciana, un ejemplo de ciencia ficción dura. Sus obras son:

  • La playa salvaje (The Wild Shore, 1982)
  • Icehenge (1984)
  • La costa dorada (The Gold Coast, 1988)
  • Trilogía marciana
  1. Marte rojo (Red Mars, 1992)
  2. Marte verde (Green Mars, 1993)
  3. Marte azul (Blue Mars, 1996)
  4. Los marcianos (The Martians, 1999), complemento a la trilogía
  • Antártida (Antarctica, 1997)
  • Tiempos de arroz y sal (The Years of Rice and Salt, 2002)
  • Trilogía de la ciencia en la capital
  1. Señales de Lluvia (Forty Signs of Rain, 2004)
  2. Fifty Degrees Below (2005)
  3. Sixty Days and Counting (2007)
  • El sueño de Galileo (2009)
  • 2312 (2012)
  • Chamán (2013)
  • Aurora (2015)
  • Nueva York 2140 (2017)


Premios
  • 1984: Premio SF Chronicle de relato largo por Black Air
  • 1987: Premio Nébula a la mejor novela corta por The Blind Geometer
  • 1991: Premio John W. Campbell Memorial por Pacific Edge
  • 1991: Premio Locus a la mejor novela corta por A Short, Sharp Shock
  • 1992: Premio SF Chronicle de relato por Vinland the Dream
  • 1993: Premio Nébula a la mejor novela por Marte rojo
  • 1994: Premio Británico de Ciencia Ficción de novela por Marte rojo
  • 1994: Premio Hugo a la mejor novela por Marte verde
  • 1994: Premio Locus a la mejor novela de ciencia ficción por Marte verde
  • 1997: Premio Ignotus a la mejor novela extranjera por Marte rojo
  • 1997: Premio Locus a la mejor novela de ciencia ficción por Marte azul
  • 1997: Premio Hugo a la mejor novela por Marte azul
  • 1998: Premio Ignotus a la mejor novela extranjera por Marte verde
  • 1998: Premio Gigamesh de novela por Marte verde
  • 1999: Premio Seiun por Marte rojo
  • 1999: Encuesta Locus sobre mejor novela corta de todos los tiempo: Green Mars (1985) - Puesto 23º
  • 2003: Premio Locus a la mejor novela de ciencia ficción por Tiempos de arroz y sal
  • 2012: Premio Nébula a la mejor novela por 2312

Fuente:

sábado, 15 de abril de 2017

En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust.



Título: En busca del tiempo perdido
Título original: À la recherche du temps perdu
Volúmenes que componen la novela: 

Por la parte de Swann (Du côté de chez Swann, 1913)
A la sombra de las muchachas en flor (À l'ombre des jeunes filles en fleurs, 1919)
Por la parte de Guermantes (Le Côté de Guermantes, 1921)
Sodoma y Gomorra (Sodome et Gomorrhe I et II, 1922)
La Prisionera (La prisonnière, 1925)
Albertine desaparecida (Albertine disparue, 1927)
El tiempo recobrado (Le temps retrouvé, 1927)

Editorial: Debolsillo
Año de publicación: 2010

Hace casi un año daba inicio a la lectura de esta vasta y extensa novela de Marcel Proust titulada En busca del tiempo perdido y que fue publicada en siete volúmenes entre los años 1913 y 1927.
Se trata de una novela clásica ya y de lectura obligada para quienes gustan de incursionar en la literatura, ya sea como escritor o como lector comprometido. De corte autobiográfico, que hoy diríamos meta literaria, es un discurso interno plagado de poesía, filosofía y búsqueda continua de la esquiva felicidad. Y es, quizás debido a su extensión o a que se ha convertido en referente de autores como James Joyce o Vladimir Nábokov, que pueda parecer una novela de lectura ardua y hasta podría mencionarse por allí la palabrita esa tan descortés... "aburrida". Lejos de ser algo de esto, En busca del tiempo perdido es una novela que se puede disfrutar ampliamente, sea por los personajes que en ella aparecen y que evolucionan (o involucionan, según como prefiera verlo el lector) a lo largo de la historia, o las frases, descripciones, re descubrimiento de emociones, lugares y deseos que, junto al personaje narrador, vive y siente también el lector.
Podría considerarse que el tema de la novela es el tiempo, ese tan escurridizo que no nos permite sentir como se debe y el que es necesario re visitar y re construir para analizar aquello que hemos vivido y experimentar con propiedad lo que tal experiencia, persona o lugar han sido para nosotros, de qué modo han influido en nuestro ser y en nuestras decisiones. Por lo que, si bien en la novela tenemos un personaje principal, mediante el cual vemos y conocemos, este personaje se encuentra en constante cambio, en constante re descubrimiento de sí mismo y el lector, que no puede evitar sentirse identificado con él, también sufre estas alteraciones, también se re descubre así mismo.
En el séptimo tomo de la novela, titulado El tiempo recobrado, Marcel, autor y personaje -aunque más acertado sería decir Marcel autor como Marcel personaje, pues no necesariamente se trata de la misma persona- dice:
.... me daba cuenta de que un gran escritor no debe inventar, en el sentido corriente, ese libro esencial, el único libro verdadero, puesto que ya existe en cada uno de nosotros, sino traducirlo. El deber y la tarea de un escritor son los de un traductor.

Así el Marcel narrador, el Marcel autor y el lector mismo son también protagonistas de la novela, constantes autores y lectores de la novela propia, la esencial, que parte de la vida misma de cada uno, escrita desde el comienzo de nuestras vidas y explorada constantemente por nuestra psique en busca de recuerdos y remembranzas de todo tipo.
¿Quién escribe la novela, entonces? Podría decirse que la novela no existe, que estamos leyendo algo que no llegó a escribirse, pues el Marcel narrador pasó muchos años dilatando el momento de comenzar a trabajar, dejándose arrastrar a las reuniones y fiestas de la alta sociedad, por la que sentía una gran fascinación y necesidad de pertenencia, y también por sus diversos amores, que le infundían un ánimo acechante y una necesidad de control constante sobre el ser amado, porque sus celos lo agobiaban hasta límites ridículos. Además, tanto el Marcel narrador como el Marcel autor tenían una salud muy frágil, a la que se sumaba su(s) hipocondría(s). Es recién en la edad madura cuando el Marcel narrador sufre una especie de epifanía y se da cuenta de que no debe esperar a la imaginación, a las musas, para comenzar a escribir ese libro tan anhelado durante toda su vida: el libro ya fue escrito, pues ha vivido. Ahora sólo es necesario recobrar el tiempo, aprehender nuevamente todos esos retazos de vida que ha dejado escapar en el momento presente y volcarlos al papel. El inconveniente que se presenta ahora al narrador es, a su vez, el tiempo, los límites que éste puede poner a la vida, y cuanta voluntad y esfuerzo debería extraer de sí mismo para dedicarse a dicha tarea.

Marcel Proust falleció antes de terminar de escribir En busca del tiempo perdido. De la edición y publicación de los tres últimos volúmenes se encargó su hermano menor. Por esto nunca sabremos si finalmente el narrador logró escribir su obra, la que presuntamente hemos leído, o si un Marcel autor es quien crea la obra, que es siempre ajena al Marcel narrador y protagonista. Es como sumergirse en un continuo bucle del tiempo, donde uno es autor y creador y a su vez no lo es.
Estos saltos temporales se dan constantemente en la novela, donde podemos saber quién fue, qué dijo, qué vivió un personaje, mientras el protagonista charla con él en un tiempo presente, y a su vez menciona como al pasar como tal comentario o suposición se puede concretar o no años después, incluso cuando  ya ha sobrevenido la muerte.



Aparte del protagonista, Marcel, de quien ya hemos mencionado que se trata de un hombre sin profesión ni trabajo, que dedica su tiempo a diversos estudios de las artes, como la literatura, la pintura, la escultura y la música, y también a moverse en un medio al que no pertenece, pues, si bien ha nacido en una familia burguesa adinerada, no tiene ascendencia noble, en la novela encontramos muchos otros personajes interesantes, aunque se hace más hincapié en los personajes femeninos, no sólo aquellos con los que el protagonista se encuentra relacionado amorosamente, sino los que han marcado su vida: su madre, su abuela, incluso su sirvienta Françoise. Como el protagonista ha sido criado principalmente por su madre y abuela, la importancia que tienen para él es constante. También las mujeres a las que ama lo son: Gilberte, su primer amor, la duquesa de Guermantes, su amor imposible, y Albertine, su amor más complejo. Otras mujeres, como la señora Verdurin y Odette de Crécy tienen gran peso en la historia, y es interesante ver cómo cambian sus vidas a lo largo de los años y cuanto poder destructivo y constructivo tienen con un simple gesto o una palabra, a merced de sus intereses o caprichos. Los personajes masculinos importantes son Charles Swann, que es a quien más llegamos a conocer y cuya historia se nos presenta ya en el primer libro, Por la parte de Swann, que además cuenta con una segunda parte, que antes se publicaba en un tomo aparte, Un amor de Swann, quien además tuvo mucha influencia en el protagonista; Robert de Saint Loup, amigo de Marcel y enlace para que pudiera conocer a los duques de Guermantes; el barón de Charlus, un hombre de gran poder y carácter y que no por nada conocemos en el libro Sodoma y Gomorra; Bloch, amigo también de Marcel que comparte su pasión por la literatura pero quien sí se dedica a la escritura; y Bergotte, escritor al que Marcel admira profundamente y que termina siendo una gran decepción para él cuando finalmente lo conoce.
Muchos de estos personajes, como es de suponer, están inspirados en personas a las que Proust conoció y son el marco ideal para poder comparar diversos mundos (el cotidiano, el opulento, el del ejército, el artístico), y ver cómo estos son alterados por el paso del tiempo, sobre todo cuando se desencadena la Primera Guerra Mundial.
El último libro es el de más peso, no sólo por el cambio que se genera en el protagonista, sino porque, víctimas del paso del tiempo, las costumbres, los mundos selectos, la alta sociedad, París mismo y el mundo, se encuentran radicalmente cambiados, muchos a un paso de desaparecer.
Por eso, si llegaba a disponer de bastante tiempo para realizar mi obra, no dejaría de describir en primer lugar a los hombres, aunque con ello los hiciera parecer seres monstruosos, como ocupantes de un lugar tan considerable, junto al -tan limitado- que les está reservado en el espacio, un lugar, al contrario, prolongado sin medida, ya que tocan simultáneamente, como gigantes sumergidos en los años, épocas tan distantes, entre las cuales tantos días han ido a situarse... en el tiempo.

En un punto de la novela es la intención del protagonista que, al escribir su obra, el lector pueda a llegar a reconocerse en él, a convertirse en él. En mi caso sé que dicho afán se cumplió por parte del autor, pues en muchos momentos me sentí muy identificada con él, compartí su alegría y su dolor, su decepción, su agobio y también su gran necesidad de la literatura, sobre todo, capaz de quitarnos el sueño y enfrentarnos a su vez a nuestros mayores temores.
Quien decida incursionar en la lectura de En busca del tiempo perdido no sentirá precisamente que ha perdido el tiempo entre sus páginas, sino que de ellas ha salido más enriquecido.


Adaptación de El tiempo recobrado

Y si leíste los libros y quieres conocer cómo puede sonar la sonata de Vinteuil...



Sobre el autor




Nacido en París el 10 de julio de 1871, el nombre completo de este escritor francés es Valentin Louis Georges Eugène Marcel Proust. Hijo de Adrien Proust, un prestigioso médico de familia tradicional y católica, y de Jeanne Weil, alsaciana de origen judío, dio muestras tempranas de inteligencia y sensibilidad. A los nueve años sufrió el primer ataque de asma, afección que ya no le abandonaría, por lo que creció entre los continuos cuidados y atenciones de su madre. En el liceo Condorcet, donde cursó la enseñanza secundaria, afianzó su vocación por las letras y obtuvo brillantes calificaciones. Tras cumplir el servicio militar en 1889 en Orleans, asistió a clases en la Universidad de La Sorbona y en la École Livre de Sciences Politiques.

Durante los años de su primera juventud llevó una vida mundana y aparentemente despreocupada, que ocultaba las terribles dudas que albergaba sobre su vocación literaria. Tras descartar la posibilidad de emprender la carrera diplomática, trabajó un tiempo en la Biblioteca Mazarino de París, decidiéndose finalmente por dedicarse a la literatura. Frecuentó los salones de la princesa Mathilde, de Madame Strauss y Madame de Caillavet, donde conoció a Charles Maurras, Anatole France y Léon Daudet, entre otros personajes célebres de la época.

Sensible al éxito social y a los placeres de la vida mundana, el joven Proust tenía, sin embargo, una idea muy diferente de la vida de un artista, cuyo trabajo sólo podía ser fruto de «la oscuridad y del silencio». En 1896 publicó Los placeres y los días, colección de relatos y ensayos que prologó Anatole France. Entre 1896 y 1904 trabajó en la obra autobiográfica Jean Santeuil, en la que se proponía relatar su itinerario espiritual, y en las traducciones al francés de La biblia de Amiens ySésamo y los lirios, de John Ruskin.

Después de la muerte de su madre (1905), el escritor se sintió solo, enfermo y deprimido, estado de ánimo propicio para la tarea que en esos años decidió emprender, la redacción de su ciclo novelesco En busca del tiempo perdido, que concibió como la historia de su vocación, tanto tiempo postergada y que ahora se le imponía con la fuerza de una obligación personal. Anteriormente, había escrito para Le Fígaro diversas parodias de escritores famosos (Saint-Simon, Balzac, Flaubert), y comenzó a redactar Contre Sainte-Beuve, obra híbrida entre novela y ensayo con varios pasajes que luego pasarían a En busca del tiempo perdido.

Consumado su aislamiento social, se dedicó en cuerpo y alma a ese proyecto; el primer fruto de ese trabajo sería Por el camino de Swann (1913), cuya publicación tuvo que costearse él mismo ante el desinterés de los editores. El segundo tomo, A la sombra de las muchachas en flor (1918), en cambio, le valió el Premio Goncourt. Los últimos volúmenes de la obra fueron publicados después de su muerte por su hermano Robert.


miércoles, 6 de julio de 2016

La gramática del amor, de Rocío Carmona



Título original: La Gramática del Amor
Autor: Rocío Carmona
Año de publicación: 2011
Editorial: La Galera
Año de edición: 2011


A sus dieciséis años, recién comenzado el curso en un internado inglés, Irene conoce el amor por primera vez. Pero las cosas no resultan tal y como ella espera, y pronto se encuentra perdida en una tempestad de sentimientos que conducen su alma hacia acantilados más profundos que los de Cornualles, el lugar donde estudia. Para superar la tormenta tiene la suerte de contar con Peter, su profesor de gramática inglesa, que la embarca en un viaje fascinante y de consecuencias inesperadas por las mejores obras de la literatura romántica de todos los tiempos.

Mientras leía esta novela no pude evitar comentar que  me parecía un embole, y estuve a punto de abandonarlo. Pero decidí continuarlo y lo cierto es que leí las 240 páginas que me quedaban con rapidez debido a que una vez que salen del tema "oh Dios mío soy el hazmerreír de la escuela porque expuse mis sentimientos" la cosa se vuelve más fluida.
Esta es una historia protagonizada por adolescentes y dirigida a ese público lector. Pero para públicos más exigentes no la recomiendo.
Es una novela con una interesante propuesta, la de la "gramática del amor", una especie de "curso" que da un profesor de lengua a aquellos alumnos que sufren un desengaño amoroso, por decirlo así. A través de lecturas puntuales que el profesor elige semana a semana, la protagonista, Irene, va superando la tristeza que le produce su primera decepción amorosa y conociendo otros aspectos del amor. Son interesantes los libros que debe leer, y de todos la autora hace comentarios, y breves reseñas mientras Irene va aprendiendo de cada autor y su época. Al sur de la frontera, al oeste del Sol, de Haruki Murakami, Carta de una desconocida, de Stefan Zweig, Orgullo y prejuicio, de Jane Austen, Ana Karenina, de Tolstoi, Jane Eyre, de Charlotte Brontë, Las penas del joven Werther, de J. W. Von Goethe y El amor en los tiempos del cólera, de García Márquez, todos ellos enseñan a Irene algunos modos de amar.
Y a su vez ella se encuentra viviendo su propio descubrimiento interior acerca de lo que quiere en ese plano y de cómo encontrarlo. Por lo que no falta el insufrible triángulo amoroso, aunque esta vez es más bien un cuadrado porque la chica tiene tres candidatos en la mira...
En fin, lo único destacable de este libro es precisamente los libros de los que habla. Creo que para un lector joven puede ser interesante leer sobre los clásicos a los que, quizás, aún no se ha animado a conocer. Puede ser un buen incentivo.
Todo lo demás es muy muy muy básico, superficial y poco interesante.


Sobre el autor:




Rocío Carmona nació en Barcelona en 1974. Es licenciada en Periodismo por la Universitat Autónoma de Barcelona, donde también estudió Humanidades.

Más tarde cursó un master de Dirección de Marketing y Publicidad en la Universitat Oberta de Catalunya.
Su trayectoria profesional siempre ha estado vinculada a la gestión cultural y a la comunicación, y actualmente ejerce como directora editorial de Urano y Tendencias, así como editora del sello Indicios. Además, es cantante de la banda Nikosia, que tiene tres discos publicados, The Long Journey of Wolves (Warner), The Ghost of Tomorrow (Warner) y Panda Sonora.


Fuentes:

miércoles, 29 de junio de 2016

Los poseídos de la luna llena, de Jean-Claude Fignolé




Título original:
Autor: Jean-Claude Fignolé
Año de publicación: 1992
Editorial: Trilce
Año de edición: 


Esta novela breve pertenece al género realismo mágico y, si bien es muy placentera su lectura, también requiere tiempo y concentración para poder asimilar todo lo que se narra. Así y todo, aunque me he tomado un buen tiempo para leerla, hay algunas cosas que no me quedaron del todo claras hacia el final...
En fin, es una novela ambientada en el pueblo Los Abricots (Haití) y narra la vida de sus habitantes y como las leyendas, la imaginación y la fantasía se mezclan con la realidad en el día a día.
Los principales protagonistas son Agénor y su esposa Saintmilla, Violetta y su hija Rosita, y Louiortesse y el pez tuerto. También hay un "monstruo de siete cabezas" que, a mi entender, representa a la dictadura de Duvalier.
La vida de todos ellos se trastoca el día en que Agénor pierde un ojo intentando pescar al gran pez que lo obsesiona. A su vez el pez queda tuerto también y esa pérdida mutua despierta odio y sed de venganza.
Es interesante cómo está escrita la novela. No se divide en capítulos ni partes, simplemente cuando el autor quiere pasar a otro personaje o situación deja un espacio. A veces ni eso. No hay diálogos con guiones y no se dice directamente quién es que está narrando en ese momento. Una pista, un pensamiento, a veces sí un nombre es lo único que nos devela la identidad del narrador. Todos los personajes que aparecen en la historia son narradores, todos tienen una historia propia o una versión de la historia principal (la misteriosa muerte de Agénor, que es con lo que se inicia el libro). 

Hacia la mitad de la novela nos damos cuenta de que esta es narrada en tres tiempos: presente, pues comenzamos en el velatorio de Agénor; pasado, cuando se nos cuenta su vida; y futuro, cuando comprendemos quién es el misterioso personaje conocido como "la abuela".
No logro encontrar información sobre el autor en español, ni datos sobre otros libros. Si tienen oportunidad de leerlo, y les gusta el realismo mágico y la poesía, seguramente disfruten de esta novela.


Sobre el autor: 

Jean-Claude Fignolé es un escritor nacido en Haití en 24 de de mayo de 1941 en Jérémie (Haití).

Él es uno de los fundadores del movimiento llamado literaria spiralisme en colaboración con Frankétienne y René Filoctetes .

En la década de 1980, Jean-Claude Fignolé proporciona un apoyo esencial a los habitantes de la pequeña ciudad de los Abricots en el Grand'Anse , donde se origina. Padre de tres hijos (Jean-Claude O. Fignolé Christina Fignolé y Klavdja Annabel Fignolé), Jean-Claude Fignolé es ahora alcalde de la ciudad de Albricots desde 2007. Él ayuda a las personas en el trabajo de desarrollo de necesidad (reforestación, la educación, la salud, la construcción de carreteras, la agricultura) con el fin de frenar la migración rural que conduce a Haití.

Ahorrado por el terremoto del 12 de enero de 2010, el pueblo de Albricots tenía para dar cabida a varios miles de supervivientes que huyeron de la capital. Jean-Claude Fignolé tuvo que renunciar a su pluma para dedicarse por completo a esta causa.


Fuente:

Wikipedia (traducido automáticamente desde el francés).

miércoles, 22 de junio de 2016

El Marciano, de Andy Weir




Título original: The Martian
Autor: Andy Weir
Año de publicación: 2012
Editorial: Ediciones B
Año de edición: 2014



Seis días atrás el astronauta Mark Watney se convirtió en uno de los primeros hombres en caminar por la superficie de Marte. Ahora está seguro de que será el primer hombre en morir allí. La tripulación de la nave en que viajaba se ve obligada a evacuar el planeta a causa de una tormenta de polvo, dejando atrás a Mark tras darlo por muerto. Pero él está vivo, y atrapado a millones de kilómetros de cualquier ser humano, sin posibilidad de enviar señales a la Tierra. De todos modos, si lograra establecer conexión, moriría mucho antes de que el rescate llegara.

Sin embargo, Mark no se da por vencido; armado con su ingenio, sus habilidades y sus conocimientos sobre botánica, se enfrentará a obstáculos aparentemente insuperables.

Por suerte, el sentido del humor resultará ser su mayor fuente de fuerza. Obstinado en seguir con vida, incubará un plan absolutamente demencial para ponerse en contacto con la NASA.

Con un final sorprendente, El marciano es una novela brillantemente construida, un delirio ingenioso, con una mecánica del suspense que sorprenderá al lector una y otra vez y le hará perderse en el cosmos de la naturaleza humana y la lucha por la supervivencia. 

Una experiencia literaria excepcional en gravedad cero.


Esta es una novela de ciencia ficción que, como se indica en la introducción, pertenece a la clásica ciencia ficción, donde la tecnología y la ciencia van de la mano hasta el final.
Es una historia que desde el primer capítulo nos introduce en el meollo del asunto, en la acción propiamente dicha: un grupo de astronautas se encuentra en Marte cuando una tormenta de arena los obliga a abortar la misión, dirigirse a la nave y volver a la Tierra. En el camino Mark es herido por una antena de comunicación y sus compañeros lo dan por muerto. Cuando Mark despierta se encuentra herido y completamente solo en un planeta diferente. De ahí en más le aguardan muchos días de soledad y trabajo arduo para sobrevivir.
En principio todos los problemas fundamentales que se le presentan parecen estar bajo control: tener oxígeno, agua y comida durante los próximos cuatro años, antes de que la próxima misión aterrice en Marte. Esa es la parte que, aunque interesante, porque después de todo el tipo se las está ingeniando de maravillas, me pareció un poco aburrida. Es decir, es una situación extrema pero si le quitas las preocupaciones fundamentales sólo queda un tipo increíblemente inteligente escribiendo un diario. Debo admitir que el libro comenzó a parecerme entretenido recién cuando comienzan a intervenir los científicos desde la Tierra y caen en la cuenta de que el hombre al cual acaban de celebrarle un funeral está vivo. Entonces la historia es más ágil, dos grupos de personas luchando por conseguir rescatar a uno de ellos y remando contra la corriente. Sobre todo porque no pueden comunicarse entre sí.
Desde ahí el libro adquiere mejor perspectiva y un ritmo más dinámico; la lectura se reduce a cuestión de horas.
Si bien está plagado de descripciones e información científica que no tengo la menor idea de cuán acertada pueda ser, se lee con facilidad y se comprende perfectamente. Es evidente que el autor realizó un exhaustivo trabajo de investigación y que además disfruta mucho del tema. Además, dato curioso, esta novela fue autopublicada en su comienzo y sólo al año atrajo la atención de las editoriales y, ya se sabe, la de Hollywood.
Al que le guste la ciencia ficción le va a gustar este libro. No es que te deje pensando en grandes cuestiones pero te encontrarás usando tu imaginación al máximo e imaginando todos los finales posibles para la historia.


El Marciano fue adaptada al cine en el año 2015, dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Matt Damon.



Sobre el autor:


Andy Weir nació en Davis, California, Estados Unidos, el 16 de junio de 1972) es un escritor de ciencia ficción e ingeniero informático estadounidense, conocido por ser el autor de la novela El marciano.
Weir nació y se crió en California. A los 15 años comenzó a trabajar como programador de computadoras para el Laboratorio Nacional Sandia, estudió Informática en la Universidad de California en San Diego y trabajó como programador para AOL y Blizzard, donde colaboró en Warcraft .

Comenzó a escribir a los 20 años y publicó en su página web. Su primer trabajo destacado fue el cuento corto titulado El huevo adaptado para YouTube.

Su primera novela, El marciano (The Martian), es una obra científicamente muy exacta sobre Marte. Se publicó inicialmente en su página web, luego en Amazon por 99 centavos, donde pasó a la lista de más vendidos, y finalmente fue editado por la Editorial Crown, alcanzando el número 12 de la lista de best sellers del New York Times.

Fuentes:

miércoles, 15 de junio de 2016

Trilogía El Paralaje Neanderthal, de Robert J. Sawyer




Leí esta trilogía de ciencia ficción el año pasado y fui reseñando cada uno de los libros, así que, a diferencia de otras reseñas que puedan encontrar en el blog, esta no se realizará al conjunto de libros sino a cada uno de ellos.
Para diferenciar uno de otro encontrarán a continuación la ficha técnica y sinopsis correspondiente a cada título.
Vale aclarar que ya sea en la sinopsis o en mis propios comentarios puedes encontrar spoilers, por lo que se sugiere precaución.





Título original: Hominids
Autor: Robert J. Sawyer
Año de publicación: 2002
Editorial: Ediciones B
Año de edición: 2004


Homínidos es el inicio de una prodigiosa exploración cultural, un nuevo tipo de ficción antropológica que centra sus mejores virtudes no sólo en la más actual ciencia moderna, sino, y sobre todo, en las complejas consecuencias culturales, humanas y antropológicas de un inesperado cruce de culturas.



Esta es una novela de ciencia ficción en la que tienen lugar interesantes conversaciones científicas, además de acciones científicas, que, pese a estar narradas con mucho conocimiento de causa, no implican que el lector no versado en dichos temas pueda encontrar dificultoso entender lo que se plantea.
La esencia de la historia es la siguiente: dos científicos se encuentran estudiando la posibilidad de hallar mundos paralelos mediante el estudio y la aplicación de la física cuántica. Un simple accidente hace que Ponter Boddit atraviese un portal a otro mundo... Y termine en el que nosotros conocemos. Para su sorpresa y la de quienes lo rescatan, tanto en su mundo como en el "nuestro" son diferentes las especies dominantes: aquí, obviamente, hemos evolucionado hasta llegar a ser Homos Sapiens, pero Ponter Boddit es, sin lugar a dudas, un Neanderthal.
Tal discrepancia lleva a los científicos Sapiens y a Ponter a llevar discusiones de toda índole y sumamente interesantes, que remarcan las diferencias entre ambas especies y sus mundos y hacen que una desee haber sido Neanderthal en su mundo, que en muchos sentidos (en los básicos, en los que competen a los que conocemos como Derechos Humanos!!) es mucho mejor que el nuestro.
Durante el transcurso de la historia vemos como Ponter va conociendo el nuevo mundo que lo rodea y aprende a comunicarse con los humanos, pero también hay una segunda historia paralela, como debe de ser, y sigue el día a día de Adikor Huld, el compañero de Ponter, ahora acusado de haberlo asesinado.
También hay breves referencias a como "este mundo" ve la sorprendente aparición de un hombre Neanderthal, como la prensa lo acosa y diferentes estatutos, religiones y países buscan poseerlo o destruirlo.
Como les digo, es una novela muy interesante y entretenida, se lee con mucha agilidad. Están muy bien pensadas las diferencias entre los mundos, hay un equilibrio muy logrado entre lo científico y lo creativo.
De todos modos, no parece que esta historia vaya a terminar muy bien. Pero eso no es difícil deducirlo. Después de todo, hablamos de Homo Sapiens...



Título original: Humans
Autor: Robert J. Sawyer
Año de publicación: 2003
Editorial: Ediciones B
Año de edición: 2004


Humanos explora con valentía diferencias culturales, mostrando otras posibilidades y contemplando nuestras propias convenciones sociales, culturales y religiosas desde un nuevo punto de vista. Robert J.Sawyer es ya el mayor fenómeno de la ciencia ficción canadiense. Especialista en ciencia ficción rigurosa que plantea cuestiones morales, ha obtenido ya más de veinticinco premios nacionales e internacionales por su obra. Un experimento científico hace posible la inesperada interacción entre dos universos paralelos con la salvedad de que, en uno de ellos, la especie humana que ha predominado son los Neandertales y no los Cromagnones, como ha ocurrido en nuestro mundo.

Al finalizar el primero ya se dejaba abierto el arco argumental para este segundo libro. Finalmente los Neanderthal abrieron su portal cuántico y cruzaron a nuestra versión de la Tierra. Pero esta vez Ponter no viene sólo, lo acompaña un miembro del Consejo Gris, quien se presenta ante los hombres como embajadora de su tierra. Es breve el tiempo en que Ponter y la embajadora pasan juntos aquí, y esto, debo decir, fue bien pensado por Sawyer. Porque de seguir por el lado político el libro se trataría de incontables reuniones entre la embajadora y los gobiernos de la Tierra y eso hubiera sido un engorro. Si bien hay fragmentos donde seguimos al tanto de lo que hace la embajadora, de sus ideas y sus proyectos, los cuales aún esta por verse si fueron tan buenos como les pareció a algunos Neanderthal, la historia vuelve a girar en torno a Ponter y la doctora (Sapiens) Vaughan. Aquí es donde intentan conocerse y entablar las bases para una relación. Y se podría decir que en muchos aspectos se convierte en una historia de amor tan atípica como sólo puede darse entre los miembros de especies diferentes.
Pero no dejan de darse también los diálogos y discusiones polémicos y de carácter filosófico que ya veíamos en el libro anterior.
Ahora, cabe mencionar dos cosas: Mary Vaughan es una genetista mundialmente conocida que se especializa en recuperar y estudiar ADN antiguo; ese es el primer punto de encuentro con Ponter. Pero también es una mujer criada dentro de una estricto cristianismo. Lo llamo así porque no conozco a nadie que hoy en día piense de modo tan fundamental, digamos, en Dios, al punto de medir sus acciones para no infligir las normas de la iglesia. Quizás esto sea algo común en Estados Unidos o Canadá (donde se ambienta la historia), de hecho algunas cosas que leemos o podemos ver en el cine o la televisión hoy en día pueden hacernos pensar que sí. Pero lo que me molesta es que tratándose de una mujer de casi 40 años, científica, pueda estar tan cerrada a la posibilidad de que Ponter no comprenda nuestros sistemas de creencia.
Para Ponter ni existe un Dios ni una vida después de la muerte. Y, como él mismo razona, quizás sea esto lo que ha marcado la mayor diferencia entre esas especies, pues en su realidad los humanos no cometen delitos, ni crean guerras ni fabrican armas para defenderse o atacar a otros. Mientras que, según su razonamiento, los humanos de acá lo hacen en la creencia de que a la larga todo pecado cometido será perdonado al momento de morir y entonces hasta el más despreciable delincuente podrá acceder al Paraíso. El perdón es la justificación para cometer delitos. A los Neanderthal sólo les basta su conciencia y su moral para no cometerlos (es decir...?? Es lo más lógico del mundo). Por lo tanto saca un poco de quicio que Mary intente convencer a Ponter de algo en lo que no cree ni tiene pruebas de que pueda existir.
Hay momentos en que a Mary parece olvidársele razonar como científico y más bien parece un fanático al que no se le pasa por la cabeza la posibilidad de que ambas creencias son absolutamente válidas: creer o no. Para unos funciona y para otros no es necesario.
Este libro también se lee con mucha agilidad. Es interesante, aunque mis comentarios anteriores puedan hacer pensar lo contrario. En un momento Mary cruza a la versión de la Tierra de Ponter y entonces podemos ver a través de sus ojos sus ambientes y costumbres. Las descripciones entonces parecen más completas. Después de todo, saber algunas cosas de parte del personaje que encuentra todo "normal y correcto" en su estilo de vida es tan informativo como ir a una aldea de tribus que no mantienen contacto con la tecnología o las personas y ver sus casas y decir "también tengo una" sin más.
De todos modos, me mantengo firme en que esto no va a terminar muy bien. Después de todo, con los científicos Neanderthal en este mundo y el título del último libro (Híbridos) nos podemos hacer una idea.



Título original: Hybrids
Autor: Robert J. Sawyer
Año de publicación: 2003
Editorial: Ediciones B
Año de edición: 2005


En Híbridos, unos científicos de nuestro mundo especulan con la idea de que la propensión a tener creencias y experiencias religiosas podría provenir de una mutación genética que no se había producido en los neanderthales, pero sí en los cromagnones.


Como comenté antes, el tema que más se trata como diferencia fundamental entre ambas especies es la falta de creencia religiosa por parte de los Neanderthal. En este libro se busca hallar la causa de esto, y también se estudia la posibilidad de que dicha capacidad sea adquirida.
En cuanto a Ponter y Mary Vaughan ellos siguen intentando mantener una relación guiados por las leyes de emparejamiento del mundo de Ponter (bastante extremas y plagadas de "tres son multitud", si me preguntan). Pero además han decidido que desean tener una hija y esto los llevará a buscar el modo de poder engendrar una (por una cuestión genética, las especies poseen diferentes cantidades de cromosomas y eso no hace posible un embarazo natural). Pero una vez puesto ante la posible solución a su problema se encuentran ante la posibilidad de poder crear a su hija basándose en la selección de ADN que quieren que predomine en el feto. Eso puede sonar bastante sencillo hasta que se les presenta la opción de decidir si la niña tendrá el "órgano de Dios" es decir, la capacidad de tener creencias religiosas (o de decidir tenerlas).
Como verán, independientemente del tema religioso, hay varias subtramas relacionados con él. Pero también hay otros que son un poquito más de "esto es lo que esperaba de la humanidad sapiens desde que empezó la saga"... Se harán una idea.
Sin embargo debo admitir que no encontré este libro tan interesante como los anteriores. Aquí se presentan demasiadas cuestiones, nuevas y que ya se habían propuesto anteriormente, y todo se desarrolla muy rápido. Por ejemplo, me molestó un poco que temas que parecían "vitales" o con una carga dramática más fuerte se presenten en un capítulo, se solucionen en el siguiente y se finalicen por completo en un tercero... No pueden quedar cabos sueltos y como lectora admito que quizás me hubiera molestado que quedarán sin resolver algunas cosas... Pero de todos modos me molestó que cambios tan radicales y situaciones tan enreversadas se solucionaran con tanta sencillez. Para quienes leyeron la saga señalaré escuetamente dichos puntos: la búsqueda del escritor de cordones, Jock Krieger y por ende Rouben Montego, Bandra...
No puedo decir que el final haya resultado decepcionante, pero sí esperaba que la historia diera para más. De todos modos, no dejo de recomendarles la trilogía a quienes les interese la ciencia ficción y el debate filosófico de temas morales y religiosos.





Sobre el autor:




Robert J. Sawyer nació en Ottawa, Canadá, el 29 de abril de 1960, de padre canadiense y madre estadounidense. Pasó su infancia en Toronto, donde su padre comenzó a trabajar en la Universidad de Toronto como profesor el mismo año del nacimiento de Robert. Tiene dos hermanos, Peter y Alan.
Sawyer es uno de los escritores de ciencia ficción más premiados y respetados de la actualidad, y como muchos de su generación se vio influido por los trabajos de Arthur C. Clarke e Isaac Asimov, como contó en su autobiografía publicada en el 2003. De acuerdo al diario The Ottawa Citizen, Sawyer es el Decano de la ciencia ficción canadiense.

Después de escribir varias historias cortas sobre el género, Sawyer publicó su primera novela en 1990, llamada Golden Fleece, en la que se puede notar la influencia asimoviana. En la actualidad sigue escribiendo y tiene su propia editorial sobre libros de ciencia ficción.

Su prolífica bibliografía, que mezcla historias de ciencia ficción, con temas de la antropología o la sociología, lo llevó a ganar prestigiosos premios como el Nebula, Hugo y Aurora, entre otros. Sus libros han sido traducidos a muchos idiomas, incluido el español.

Bibliografía:

  • Wonder (2011)
  • Watch (2010)
  • Wake (2009)
  • Vuelta Atrás (2008)
  • Mindscan (2005)
  • Híbridos (2003)
  • Humanos (2003)
  • Homínidos (2002)
  • El Cálculo de Dios (2000)
  • Flashforward. Recuerdos del futuro (1999)
  • La marcha de los valientes (1998)
  • Factor de Humanidad (1998)
  • Makuto Gitano (1997)
  • Illegal Alien (1997)
  • Starplex (1996)
  • El experimento terminal (1995)
  • End of an Era (1994)
  • Foreigner (1994)
  • FossilHunter (1993)
  • Far-Seer (1992)
  • Golden Fleece (1990)

Televisión
  • FlashForward serie de televisión de 22 episodios emitida por ABC en 2009, basada en su novela Flashforward. Recuerdos del futuro de 1999.

Fuentes: