lunes, 31 de enero de 2011

El buen soldado - Ford Madox Ford.










Título original: The good soldier.
Año: 1915; 2002 en esta edición.
Editorial: Edhasa.


En una novela tan breve como El buen soldado, Ford Madox Ford relata dos suicidios, dos vidas arruinadas, una muerte y un descenso a la locura de una joven muchacha. Mediante esta "historia de pasión" protagonizada por los matrimonios Ashburnaham y Dowell se nos muestran las interioridades de lo que se dio en llamar la "sociedad internacional" y los asuntos crueles y oscuros que "la gente bien" del período de entreguerras intentaba a toda costa mantener ocultos.

Sin embargo, si El buen soldado ocupa un lugar de honor en las letras en lengua inglesa es sobre todo por la habilidad técnica que en ella demuestra su autor, y especialmente por el revolucionario empleo de la primera persona narrativa en un texto realista.

Novela ejemplar, formalmente perfecta, El buen soldado ha marcado varias generaciones de lectores, y particularmente de escritores, entre los que se cuentan Samuel Beckett y J. M. Coetzee.



Ésta novela inglesa, escrita y publicada a principios del siglo XX, en un principio fue titulada "La historia más triste", según cuenta el autor en una carta-dedicatoria que escribe al inicio. 
Cuando leí eso, y sumado al título del libro, al definitivo, no sé por qué se me ocurrió que tendría algo que ver con alguna guerra. Y lo cierto es que nada más lejos de ello.
La historia gira en torno a cuatro personas, dos matrimonios, para ser más concretos, y una de esas personas es el narrador, quien juega un papel de espectador y hasta de confidente de los demás personajes. Él conoce todo lo que pensaron, dijeron e hicieron los protagonistas, porque se ha enterado de todos los secretos y acciones que no sólo cambiaron su vida, sino la de muchos otros personajes de la novela.

El estilo en que está escrita, te mantiene siempre en suspenso: sabes que pasó algo terrible, pero el autor te va llevando de a poco hacia el borde de un abismo sin que puedas saber cuál es exactamente la altura de la que tarde o temprano te va a arrojar. ¡Y vaya si te da un empujón con ese final maravilloso y conmovedor que tiene!

En su época, la novela causó mucha sorpresa por los elementos narrativos que emplea el autor, variando el tiempo constantemente. Esto se debe a que está escrita "en el presente" pero continuamente se va atrás en el tiempo para contar una anécdota, explicar un modo de pensar, sentir o actuar, o intentar comprender a la persona de la que habla.  El narrador tampoco se priva de intercalar pensamientos y conclusiones a medida que relata, y esto hace que más de una vez se aparte del relato para hacer suposiciones o expresar ideas sobre los temas que esté tratando.

El buen soldado es un retrato lamentablemente fiel de la naturaleza humana. En ella se plantean cuestiones tales como el matrimonio, el amor, la fidelidad, la codicia, los celos, la religión, la moral, las aspiraciones de hombres y mujeres en épocas completamente diferentes a las actuales.

Es una novela para leer con tiempo, de preferencia sin tener que hacer muchas o largas interrupciones, ya que cada final de capítulo te deja deseando saber qué te vas a enterar en el siguiente, y eso puede ser muy frustrante si debes dejar el libro durante un rato. A mí, por ejemplo, me llevó una semana leerla, entre tantos horarios complicados y períodos en los que el libro estaba cerrado a cal y canto a mi lado, sin poderlo impedir, pero no por ello la novela se me hizo pesada o interminable. Al contrario, se puede llegar a disfrutar mucho. Así que si quieres pasarte un par de días disfrutando de una novela conmovedora te recomiendo que primero hagas un tiempo libre para saborearla como merece.






El libro fue llevado a la pantalla chica en el año 1981, y contó con las actuaciones de Robin Ellis, en el papel protagónico que en el libro es el narrador, Jeremy Brett como Edward Ashburnham, a quien hace alusión el título de la obra, Vickery Turner como Florence Dowell y Susan Fleetwood como Leonora Ashburnham.






No encontré trailer, solo una escena, pero vale la pena:







Sobre el autor:






Ford Hermann Hueffer, quien cambiara su nombre por Ford Madox Ford en homenaje a su abuelo, nació el 17 de diciembre de 1873, en Merton, Surrey (Inglaterra).
Estudió en diversos países europeos, y comenzó su carrera literaria con una biografía de su abuelo, el pintor prerrafaelista Ford Madox Brown, titulada "The Brown Owl: a Fairy Story".
En 1894 contrajo matrimonio con Elsie Martindale, pero el mismo fracasó en 1908, después de una aventura que tuvo con su propia cuñada. Aún así, Ford mantuvo varias aventuras amorosas, incluso con las escritoras Violet Hunt y Jean Rhys, y las pintoras Stella Bowen y Janice Biala. 

Escribió también la tetralogía El final del desfile (Parade's End) (1924-28), sobre la vida inglesa antes y durante la guerra, compuesta por las novelas: Algunos no lo hacen (1924), No más desfiles (1925), Un hombre podría resistir (1926) y La última posición


Ford escribió muchas otras novelas, así como ensayos, poesía, memorias y crítica literaria. Colaboró con Joseph Conrad en tres novelas, Los herederos (1901), Romance (1903) y La naturaleza de un crimen (1909).

Su novela Ladies Whose Bright Eyes (1911) es el relato irónico de un involuntario viaje en el tiempo cuyo protagonista descubre que no sabe fabricar un arma de fuego, ni dónde puede encontrarse estaño, ni, en definitiva, nada que pueda serle útil en la comunidad medieval a la que ha ido a parar. Es el reverso irónico de la obra de Mark Twain Un yanqui en la corte del rey Arturo, aunque el mundo medieval está reflejado en la novela de Ford con mayor fidelidad.

En 1908, Ford Madox Ford fundó The English Review, revista en la que publicaron Thomas Hardy, H.G. Wells, Joseph Conrad, Henry James, John Galsworthy y William Butler Yeats y en la que debutaron Wyndham Lewis, D.H. Lawrence y Norman Douglas. En la década de 1920 promovió una nueva revista, The Transatlantic Review, que tuvo una gran influencia en la literatura anglosajona. Durante un tiempo vivió en el barrio de Montparnasse, en París, donde hizo amistad con James Joyce, Ernest Hemingway, Gertrude Stein, Ezra Pound y Jean Rhys, a todos los cuales publicaría. En una estancia posterior en Estados Unidos, se relacionó con Allen Tate, Caroline Gordon,Katherine Anne Porter y Robert Lowell. A pesar de sus profundas raíces victorianas, Ford fue siempre un adalid de la nueva literatura y de la experimentación literaria.

Falleció el 26 de junio de 1939.

Fuentes:

2 leyeron conmigo:

Kyoko dijo...

Creo que he visto la peli o por lo menos algun fragmento porque me suena muy conocida, pero del libro no tenia ni idea asi que gracias a tu reseña ire a buscarlo!
Mil gracias por la reseña!

Maga de Lioncourt dijo...

Espero que la disfrutes, es una novela preciosa. Y si la lees, espero leer tu reseña, a ver si con éste coincidimos en opinión ;-)

Gracias por comentar! Beso!