miércoles, 10 de noviembre de 2010

Alicia en el País de las Maravillas - Lewis Carrol.




Título original: Alice's adventures in Wonderland
Año: 1865.
Editorial: Hay muchas ediciones, la mía es la de Debolsillo (2010).
Género: Fantasía, Clásicos.
Traducido por: Luis Maristany.
Ilustrado por: John Tenniel.


Todos conocemos la historia de Alicia, aunque como yo, recién leamos la original.
Alicia es una niña de seis años sentada junto a su hermana cerca de un lago. Todo esta tranquilo, hasta que un conejo blanco pasa a su lado murmurando que llegaba tarde. A la niña le llama la atención (¿y a quién no?) y decide seguirlo.
Pero no llega de inmediato al país de las Maravillas: primero está un buen rato cayendo a través del hoyo de la madriguera, y después otro tanto creciendo y encogiéndose para poder al fin entrar a un mundo completamente nuevo.
Alicia, sin embargo, no es la típica niña de seis años, más bien razona como una adulta.
Fue ese detalle el que me pareció un poco "pesado", ya que Alicia, o Carroll, es propensa a tener largas conversaciones consigo misma, a analizarlo todo y la acción se ve detenida o aplasada por su causa. 
Me hubiera gustado que un mundo que nos pinta como tan original, diferente e irracional, fuera menos racional...

Eso sí, disfruté todos los poemas y canciones que nadie se cansaba de recitarle a Alicia.
Y algunos personajes, como La Liebre de Marzo, el Sombrerero y la Reina Roja, me gustaron mucho.



Sobre "Alicia a través del espejo".


Tenía razón Gaby cuando me dijo que "Alicia a través del espejo" me iba a gustar mucho más que "Alicia en el país de las Maravillas".
Aquí Alicia vive nuevas y apasionantes aventuras en el mundo del espejo, donde naturalmente todo se ve "al revés" que en nuestro mundo.
Durante toda la historia, Alicia está jugando al ajedrez, y su aspiración es ganar para ser reina. Los movimientos que deberá realizar en un tablero de dimensiones mundiales, la llevarán a viajar y conocer a nuevos personajes: es aquí donde aparecen Tweedledum y Tweedledee, dos hermanos que se baten a duelo por un sonajero,  Humpty Dumpty, quien le explica a Alicia muchas de las palabras y frases del poema Jabberwocky, y el Caballero Rojo, quien escoltará a la niña hasta su último movimiento.

Otra vez, todo ha sido un sueño, pero ¿un sueño de quién? 

Sobre "La Caza del Snark".


Éste es un poema satírico dividido en 8 partes. Es un claro ejemplo del "nonsense".
Relata la travesía a través del mar de una tripulación bastante atípica, que parte a la caza de una criatura jamás antes vista.
Si bien está incluido en esta edición de editorial Debolsillo, se publicó originalmente como un poema independiente, ilustrado y con una carta marítima completamente en blanco como cubierta.
Lamento no sentirme tan fascinada por él como todos aquellos que tuvieron tiempo de encontrarle motivos oscuros de inquietud, ya que me pareció demasiado largo y aburrido. Esperaba llegar a él, ya que venía disfrutando mucho de las poesías de Carroll a lo largo del libro, pero...
Quizás vuelva a leerlo en unos cuantos años más y pueda sentirme inclinada a la maravilla.
Pero esta vez, no ha sido el caso.


En resumen:

Leerlo era una materia pendiente para mí, pero no pude sentir nada de lo que otros lectores me habían dicho sobre el libro. 
Es disfrutable de a ratos, pero también puede ponerse bastante lento, y me molestó mucho que ambas historias terminaran resultando "un simple sueño".
El mundo de las Maravillas se me antojó un poco soso a veces. 
Así que ya saben, no esperen leer un libro del que se han hecho grandes ilusiones y salir satisfechos de la experiencia.



"Alicia en el país de las maravillas" ha sido llevada a la pequeña y gran pantalla en varias ocasiones:

La versión de 1903 dirigida por Cecil Hepworth and Percy Stow:


Esta es una versión del director Dallas Bower (en ese enlace se puede ver completa pero sin subtitulos):


La versión animada de Disney de 1951:


Versión de 1985:


La versión del 2010 de Tim Burton:

























Y también fue convertida en vídeo juego:




Sobre el autor:






Lewis Carroll es el seudónimo por el que es conocido en la historia de la literatura Charles Lutwidge Dodgson nacido en Daresbury, Cheshire, el 27 de enero de 1832. Además de escritor fue lógico, matemático y fotógrafo.
Fue el tercero de los hijos del matrimonio Dodgson, y el primer varón. Después seguirían ocho hijos más, y, lo que resulta más insólito para la época, todos ellos —siete chicas y cuatro chicos— sobrevivirían hasta la edad adulta.
Inició su educación en su propia casa. Las listas de sus lecturas conservadas por la familia, atestiguan su precocidad intelectual: a los siete años leyó The Pilgrim’s Progress de John Bunyan. Se ha dicho que sufrió un trauma infantil cuando se le obligó a contrarrestar su tendencia natural a ser zurdo; no hay, sin embargo, ninguna evidencia de que haya sido así. Sí sufrió de un tartamudeo que tendría efectos perjudiciales en sus relaciones sociales durante toda su vida. También padeció sordera en el oído derecho a consecuencia de una enfermedad. A los doce años fue enviado a una escuela privada en las afueras de Richmond, donde parece que se integró bien, y en 1845, fue trasladado a Rugby School, donde fue evidentemente menos feliz.

En 1856, Dodgson descubrió una nueva forma de arte, la fotografía, primero por influencia de su tío Skeffington Lutwidge, y más tarde de su amigo de Oxford Reginald Southey y del pionero del arte fotográfico Oscar Gustav Rejlander.

Dodgson alcanzó pronto la excelencia en este arte, que convirtió en expresión de su personal filosofía interior: la creencia en la divinidad de lo que él llamaba belleza, que para él significaba un estado de perfección moral, estética o física. A través de la fotografía, Carroll trató de combinar los ideales de libertad y belleza con la inocencia edénica, donde el cuerpo humano y el contacto humano podían ser disfrutados sin sentimiento de culpa. En su mediana edad, esta visión se transformó en la persecución de la belleza como un estado de gracia, un medio para recuperar la inocencia perdida. Esto, junto con su pasión por el teatro, que le acompañó durante toda su vida, habría de traerle problemas con la moral victoriana, e incluso con los principios anglicanos de su propia familia. Como anota su principal biógrafo, Morton Cohen: «Rechazó rotundamente el principio calvinista del pecado original y lo sustituyó por la noción de divinidad innata».
La obra definitiva acerca de su actividad como fotógrafo (Lewis Carroll, Photographer, de Roger Taylor (2002)), documenta exhaustivamente cada una de las fotografías de Lewis Carroll que se han conservado. Taylor calcula que algo más de la mitad de su obra conservada está dedicada a retratar a niñas. Sin embargo, debe ser tenido en cuenta que menos de un tercio de la totalidad de su obra se ha conservado. La niña que más veces le sirvió de modelo fue Alexandra Kitchin («Xie»), hija del deán de la catedral de Winchester, a la que fotografió unas cincuenta veces desde que tenía 4 años hasta que cumplió 16. En 1880 intentó fotografiarla en traje de baño, pero no se le permitió. Se supone que Dodgson destruyó o devolvió las fotografías de desnudos a las familias de las niñas que fotografiaba. Se creía que se habían perdido, pero se han encontrado seis desnudos, de los cuales cuatro han sido publicados y dos se conocen apenas. Las fotografías y esbozos de desnudos que Dodgson realizaba alentaron la suposición de que tenía tendencias pedófilas.






La fotografía le fue también útil como entrada en círculos sociales elevados. Cuando logró tener un estudio propio, hizo notables retratos de personajes relevantes, como John Everett Millais, Ellen Terry, Dante Gabriel Rossetti, Julia Margaret Cameron y Alfred Tennyson. Cultivó también el paisaje y el estudio anatómico.

Dodgson abandonó repentinamente la fotografía en 1880. Después de 24 años, dominaba completamente el medio, disponía de su propio estudio en el barrio de Tom Quad, y había creado unas 3.000 imágenes. Menos de 1.000 han sobrevivido al tiempo y a la destrucción intencionada. Dodgson registraba cuidadosamente las circunstancias que rodeaban la creación de cada una de sus fotografías, pero su registro fue destruido.

Su obra fue reconocida póstumamente, junto a la de Julia Margaret Cameron, gracias a su reivindicación por parte de los fotógrafos delpictorialismo, así como al apoyo del Círculo de Bloomsbury, en el que se hallaba Virginia Woolf. En la actualidad, es considerado uno de los fotógrafos victorianos más importantes, y, con seguridad, el más influyente en la fotografía artística contemporánea.

Dodgson escribió poesía y cuentos que envió a varias revistas y que le reportaron un éxito discreto. Entre 1854 y 1856 su obra apareció en las publicaciones de ámbito nacional The Comic Times y The Train, así como en revistas de menor difusión, como la Whitby Gazette y el Oxford Critic.

La mayor parte de estos escritos de Dodgson son humorísticos, y en ocasiones satíricos. Pero tenía un alto nivel de autoexigencia. En julio de 1855 escribió: «No creo haber escrito todavía nada digno de una verdadera publicación (en lo que no incluyó a la Whitby Gazette o al Oxonian Advertiser), pero no desespero de hacerlo algún día». Años antes de Alicia en el país de las maravillas, ya buscaba ideas de cuentos para niños que pudieran proporcionarle dinero: «Un libro de Navidad [que podría] venderse bien... Instrucciones prácticas para construir marionetas y un teatro».

En 1856 publicó su primera obra con el seudónimo que le haría famoso: un predecible poemilla romántico, «Solitude», que apareció en The Train firmado por Lewis Carroll. El sobrenombre lo creó a partir de la latinización de su nombre y el apellido de su madre, Charles Lutwidge. Lutwidge fue latinizado como Ludovicus, y Charles como Carolus. El resultante, Ludovicus Carolus, regresó otra vez al idioma inglés como Lewis Carroll.

También en 1856, un nuevo deán, Henry Liddell, llegó a Christ Church, trayendo con él a su joven esposa y a sus hijas, que tendrían un importante papel en la vida de Dodgson. Éste entabló una gran amistad con la madre y con los niños, especialmente con las tres hijas, Lorina, Alice y Edith. Parece ser que se convirtió en una especie de tradición para Dodgson llevar a la niñas de picnic al río, en Godstow o en Nuneham.

Fue en una de estas excursiones, concretamente, según sus diarios, el 4 de julio de 1862, cuando Dodgson inventó el argumento de la historia que más tarde llegaría a ser su primer y más grande éxito comercial. Él y su amigo, el reverendo Robinson Duckworth, llevaron a las tres hermanas Liddell (Lorina, de trece años, Alice, de diez, y Edith, de ocho) a pasear en barca por el Támesis. 



Según los relatos del propio Dodgson, de Alice Liddell y de Duckworth, el autor improvisó la narración, que entusiasmó a las niñas, especialmente a Alice. Después de la excursión, Alice le pidió que escribiese la historia. Dodgson pasó una noche componiendo el manuscrito, y se lo regaló a Alice Liddell en las Navidades siguientes. El manuscrito se titulaba Las aventuras subterráneas de Alicia (Alice's Adventures Under Ground), y estaba ilustrado con dibujos del propio autor. Se especula que la heroína de la obra está basada en Alice Liddell, pero Dodgson negó que el personaje estuviera basado en persona real alguna.
Tres años más tarde, Dodgson, movido por el gran interés que el manuscrito había despertado entre todos sus lectores, llevó el libro, convenientemente revisado, al editor Macmillan, a quien le gustó de inmediato. Tras barajar los títulos de Alicia entre las hadas y La hora dorada de Alicia, la obra se publicó finalmente en 1865 como Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas (Alice's Adventures in Wonderland), y firmada por Lewis Carroll. Las ilustraciones de esta primera edición fueron obra de Sir John Tenniel.

El multitudinario éxito del libro llevó a su autor a escribir y publicar una segunda parte, Alicia a través del Espejo (Through the Looking-Glass and what Alice Found There).

Posteriormente, Carroll publicó su gran poema paródico La caza del Snark (The Hunting of the Snark), en 1876; y los dos volúmenes de su última obra, Silvia y Bruno, en 1889 y 1893, respectivamente.

También publicó con su verdadero nombre muchos artículos y libros de tema matemático. Destacan El juego de la lógica y Euclides y sus rivales modernos además de An Elementary Theory of Determinants escrito en 1867. En este último da las condiciones por las cuales un sistema de ecuaciones tiene soluciones no triviales.

Aunque la mayor parte de su atención la dedicó Carroll a la geometría, escribió también sobre numerosos otros temas matemáticos: de la cuadratura del círculo, del cifrado de mensajes (llegando a inventar algunos métodos), de álgebra, de aritmética electoral y votaciones, y de lógica, sobre todo en los últimos años de su vida, prestando no solo atención a los juegos y paradojas (analizó la paradoja de Aquiles y la tortuga, y elaboró una propia, la de la barbería), sino también a la búsqueda de formas de exposición sistemática de, por ejemplo, la teoría del silogismo. Por lo demás, elaboró cuadros, fichas y diagramas del tipo de los de Venn e introdujo árboles lógicos.
En cuanto a la geometría, publicó numerosos apuntes a modo de aclaraciones sobre la obra de referencia de su época, los Elementos de Euclides, y un libro en el que confrontaba a este con otros autores contemporáneos, Euclid and his Modern Rivals (1879).

Dodgson estaba destinado a terminar como sacerdote, dada su condición de residente en la Christ Church. No obstante, empezaría a rechazar esta idea, retrasando el momento de convertirse en diácono hasta diciembre de 1861. Cuando un año después, le tocaba dar el siguiente paso para convertirse en sacerdote, apeló a Liddell para no continuar. Esa actitud no era compatible con las normas, y el propio Liddell le contó que probablemente tendría que dejar su trabajo si renunciaba al sacerdocio, aunque lo consultaría con el órgano de gobierno de la institución, algo que indudablemente, le hubiera acarreado una expulsión. Por razones desconocidas, Lidell cambió de opinión y permitió que Dodgson se quedase y no llegase jamás al sacerdocio.
No existe pista concluyente alguna que permita averiguar por qué Dodgson evitó convertirse en sacerdote. Algunos han señalado que su tartamudez pudo influir en la decisión, de manera que hubiera tenido miedo de dar sermones. No obstante, Dodgson no evitaba hablar en público, ni tenía problema alguno con actuaciones tales como contar cuentos, u ofrecer espectáculos de magia. Además, en su última etapa, llegaría a predicar, pese a no ostentar la condición de sacerdote.

Falleció en Guildford, Surrey, el 14 de enero de 1898.

1 leyeron conmigo:

Luna dijo...

muy buen analisis, aunque en contra de tu opinión: a pesar de que lo llamas ''lento'' a mi me parece interesante el razonamiento de Alicia.
Sin embargo, he de decir, que ningun niño (a) puede razonar de esa forma.

gracias por tu trabajo~